Salud

Clean, el método detox que está haciendo furor

Las dietas desintoxicantes proponen una limpieza profunda para verse y sentirse mejor. Aquí, todas las claves del sistema más famoso

Lo que comemos, el aire que respiramos, el agua que tomamos están cargados de sustancias nocivas que se van acumulando en el organismo y se reflejan en síntomas que, alguna vez, todos experimentamos: dolor de cabeza, alergias, cansancio extremo, problemas intestinales, falta de brillo en la piel y en la mirada, envejecimiento prematuro. Nuestro cuerpo, que es muy sabio, tiene sus propios mecanismos naturales para liberar toxinas. Lo que sucede es que no le damos tiempo para que este sistema se ponga en marcha. El organismo necesita ocho horas para desintoxicarse pero si comemos cada cuatro horas o menos, no da abasto.

Para volver a restaurar el equilibrio y estar saludables, dos de las opciones más difundidas son el ayuno total o parcial y las dietas detox. ¿Por qué es necesario reducir al máximo posible la ingesta de alimentos? Cuando no comemos, el sistema de desintoxicación no tiene que competir con el funcionamiento del aparato digestivo y trabaja al máximo con excelentes resultados.

Uno de los programas más exitosos en estos días se denomina Clean y fue creado por el médico uruguayo Alejandro Jurgen. Se trata de un plan que propone una limpieza profunda a través de una serie de alimentos que armonizan, regeneran, rejuvenecen y también ayudan a perder peso. Por supuesto, antes de comenzar es necesario consultar con un médico clínico que autorice a hacer la dieta y determine si hay que hacer controles especiales o tomar suplementos nutritivos.

REVOLUCION INTERIOR

Una semana antes de comenzar el programa hay que dejar de consumir aderezos, alcohol, gaseosas, azúcar, miel, chocolate, café, lácteos, huevos, banana, naranja, palta, tomate, berenjena, pimiento, soja, maíz, trigo, avena, mariscos, carne vacuna y embutidos.

Es conveniente hacer una lista de compras con todo lo necesario para preparar los jugos y las comidas. También es fundamental tener una buena licuadora o juguera.

El plan dura 21 días en los cuales se realizan dos comidas líquidas: el desayuno y la cena, con batidos, sopas o jugos; y una sólida, en el almuerzo. Deben pasar 12 horas entre la última y la primera comida del día. Es fundamental beber abundante agua y realizar ejercicio ya que las toxinas se eliminan a través de la orina y el sudor.

Entre las carnes permitidas están el pollo, el pescado fresco (preferentemente azul o de agua fría como salmón y atún), cordero y animales de caza como pato. Los alimentos que se consumen durante la dieta surgen de una lista de permitidos y no permitidos (ver recuadro). La limpieza es total si los productos son orgánicos.

Es importante que el 51 por ciento de las frutas y las verduras de cada comida estén crudas porque facilitan la depuración. Además de agua se puede tomar mate y té de hierbas, pero eso no reemplaza al agua. Para optimizar la depuración hay que ir una vez por hora a orinar.

También hay que acompañar la dieta con movimiento. Media hora de caminata por día y yoga es lo más recomendable. También es fundamental dedicarle tiempo al buen descanso, ya que mientras dormimos el cuerpo asimila lo ingerido durante el día entero.

Una vez finalizadas las tres semanas, hay que salir del plan en forma gradual: hacer dos comidas sólidas y una líquida durante unos días y luego hacer las tres sólidas. De a poco se incorporan otros alimentos.

Jurgen asegura que la transformación de quienes cumplen el programa es extraordinaria. Logran reducir los kilos de más, la piel se vuelve firme y radiante. Los ojos, más blancos y brillantes. El sueño es profundo, reparador y aumenta el caudal de energía durante todo el día. Es posible librarse de males crónicos como estreñimiento e infecciones nasales, dolores en las articulaciones, presión arterial o niveles altos de colesterol. Disminuyen los niveles de ansiedad, los alimentos elaborados o artificiales no son tentadores y aumenta la conciencia sobre lo que se come. Es un momento especial, el cuerpo está limpio como una hoja en blanco.

LOS SÍ Y LOS NO

Para realizar el método Clean, su autor brinda una lista con los productos que se deben incluir y los que hay que evitar. Estos son:

• Frutas

Sí: naturales que no estén endulzadas, ni envasadas en agua y jugos naturales diluidos.

No: naranja, pomelo, frutilla, uva, banana.

• Sustitutos lácteos

Sí: leches de arroz, avena, almendras y coco.

No: leche, queso, crema, yogur, manteca.

• Almidones y granos sin gluten

Sí: arroz integral, mijo, trigo sarraceno, quinoa, amaranto.

No: trigo, maíz, cebada, avena, cuscús.

• Proteínas animales

Sí: pescados de agua fría, pollo, cordero, pavo, animales de caza como pato.

No: pescado crudo, carne vacuna y de cerdo, embutidos, fiambres, salchichas, mariscos.

• Proteínas vegetales

Sí: lentejas, legumbres, arvejas.

No: productos de soja.

• Nueces y semillas

Sí: avellanas, nueces, almendras, castañas, semillas de sésamo, calabaza y girasol.

No: maní, pistachos, nueces de macadamia.

• Verduras

Sí: preferentemente frescas, cocidas al vapor, salteadas, asadas o licuadas.

No: cremas de verdura, tomate, papa, berenjena, pimiento.

• Aceites

Sí: de girasol, oliva prensado en frío, calabaza, sésamo, almendras.

No: aceites procesados, aderezos para ensaladas, mayonesa.

• Bebidas

Sí: agua filtrada o mineral, soda, té verde, té de hierbas, mate.

No: alcohol, café y cualquier bebida con cafeína, gaseosas, refrescos.

• Edulcorantes

Sí: stevia, jarabe de arroz integral.

No: azúcar refinada, blanca o morena, miel, jarabe de maíz con mucha fructosa, jugo de caña evaporado.

• Condimentos

Sí: vinagres, sal marina, albahaca, perejil, romero, cúrcuma, tomillo, todas las especias.

No: chocolate, salsa de tomate, chutney, salsa de soja y similares.

EL ROL DE LA MEDICINA TRADICIONAL

En sintonía con los tiempos que vivimos, la medicina tradicional busca soluciones inmediatas. Por eso, no se pregunta cuál es el origen de un síntoma o de un dolor sino que lo neutraliza con medicamentos, tratamientos invasivos o cirugía. Alejandro Jurgen plantea que la comunidad médica todavía no se ha puesto a analizar cuál es la relación entre las toxinas que acumulamos en el cuerpo y las enfermedades que padecemos. Es más, considera que en realidad, al consumir medicamentos, nos cargamos aún más de sustancias nocivas que el cuerpo debe asimilar.

Los médicos de antes solían enorgullecerse de diagnosticar un problema a través de la observación y la deducción: tomaban la historia clínica de un paciente, escuchaban y observaban. Los médicos modernos, presionados por el tiempo y temerosos siempre de posibles demandas judiciales, dependen fundamentalmente de análisis de sangre, radiografías, ecografías, endoscopias y otras pruebas de laboratorio. Por ejemplo, casi ningún médico de familia realiza pruebas rutinarias de niveles de vitamina D, algo que debería ser una prioridad. Tampoco se dedican a pensar qué suplementos debe tomar cada paciente o cuándo hacerlo. Y si alguien quiere realizar un análisis para detectar la presencia de ciertas toxinas, debe pagar por ese estudio. Jurgen considera que todos los síntomas físicos, mentales, emocionales, sociales y ambientales deben tenerse en cuenta a la hora de establecer un diagnóstico. Encontrar el hilo conductor que los une es clave para detectar el origen de la enfermedad..