Inundaciones

Temporal histórico frenó la actividad en el centro bonaerense

Las precipitaciones superaron los 150 mm en Azul y Olavarría, con excesos hídricos que dificultaron la cosecha y el transporte

30 Mar 2026

 Las intensas lluvias registradas en el centro de la provincia de Buenos Aires se consolidaron como uno de los eventos climáticos más relevantes de la semana para el agro argentino. En localidades como Azul y Olavarría, las precipitaciones superaron los 150 mm en pocas horas, provocando anegamientos, evacuaciones y severas dificultades en la operatividad rural.

El fenómeno se concentró entre el 28 y 29 de marzo, cuando en Azul se acumularon 171 mm en un solo día, un valor cercano al récord histórico mensual, mientras que en Olavarría se registraron 151 mm, prácticamente igualando su máximo para marzo. La magnitud y la concentración temporal de estas lluvias explican el impacto inmediato sobre caminos rurales, lotes y áreas urbanas.

En Azul, marzo superó los 300 mm, y en Olavarría los valores también quedaron muy por encima de lo normal, revirtiendo el déficit que había predominado durante el verano, aunque con un costo elevado en términos productivos.

Más allá del evento puntual, el acumulado mensual también reflejó un cambio significativo en el régimen hídrico. En Azul, marzo superó los 300 mm, y en Olavarría los valores también quedaron muy por encima de lo normal, revirtiendo el déficit que había predominado durante el verano, aunque con un costo elevado en términos productivos.

Desde el punto de vista agronómico, la principal consecuencia fue la saturación de los suelos en zonas clave de la región pampeana. Esto genera demoras en la cosecha, dificultades para el ingreso de maquinaria y riesgos adicionales vinculados a la calidad de los granos, especialmente en cultivos que se encuentran en etapas avanzadas.

Leé también: En abril, se prevé un escenario climático irregular con excesos en el norte y déficit hídrico en el centro y este

La heterogeneidad climática en el país

Mientras el centro bonaerense registró excesos hídricos, en regiones del norte, como Chaco, persistieron condiciones de déficit por la ausencia de lluvias significativas, lo que mantiene la presión sobre los cultivos en esas zonas.

En paralelo, las altas temperaturas también incidieron sobre el escenario productivo. Durante la semana, las máximas superaron los 35°C en el norte argentino, con picos cercanos a 37,5°C, lo que incrementó la evapotranspiración y aceleró el secado de los suelos en áreas sin precipitaciones.

Con este nuevo episodio, se consolida un nuevo patrón climático cada vez más frecuente en la Argentina, con eventos extremos localizados combinados con períodos de escasez en otras regiones. Esta variabilidad no solo condiciona el desarrollo de los cultivos, sino también la planificación productiva y logística.

En la región pampeana, si bien las lluvias permitieron recomponer perfiles y eliminar prácticamente las situaciones de déficit hídrico, los excesos en sectores puntuales introducen nuevos riesgos, especialmente en áreas bajas o con limitaciones de drenaje. Además, para los próximos días, los pronósticos anticipan nuevas precipitaciones por encima de lo normal en la zona núcleo, lo que podría profundizar los excesos en áreas ya comprometidas, mientras que el norte del país continuaría con lluvias por debajo de lo habitual.

El impacto político

En la Legislatura bonaerense, la diputada Silvina Vaccarezza presentó un pedido de informes al Ejecutivo para conocer en detalle la situación hídrica en el interior de la provincia tras las lluvias. La diputada por el frente UCR + CAMBIO FEDERAL pone el foco en el estado de la infraestructura y la respuesta oficial del gobierno provincial ante estos eventos.

El planteo se enmarca en una preocupación creciente por la recurrencia de eventos extremos y su impacto sobre el entramado productivo. Desde distintos sectores se advierte que la situación varía según cada distrito y que los mecanismos de asistencia y emergencia no siempre logran adaptarse con rapidez a la dinámica del clima, lo que agrava las consecuencias para productores y municipios.

El cierre de la campaña queda atravesado por un escenario de alta volatilidad climática, donde los extremos, tanto de exceso como de déficit, se convierten en el principal factor de incertidumbre. En este contexto, los productores deben enfrentarse nuevamente a imágenes de caminos rurales que se asemejan a ríos y campos donde el agua le tapa las patas al ganado. 

Suscríbase para recibir notificaciones importantes
AGRITOTAL desea enviar noticias de primerísima mano.
Para aceptar basta con hacer click en el botón "Permitir"