El trabajo de investigación, saneamiento y mejoramiento sanitario desarrollado por el INTA permitirá que más de 2.000 rosales certificados lleguen al mercado argentino con estándares de calidad inéditos para el sector ornamental. La iniciativa, impulsada en conjunto con la Cámara de Viveristas, busca ofrecer plantas libres de virus, con identidad varietal garantizada y mayor longevidad.
El proyecto surge en San Pedro, una región donde la producción frutihortícola y de viveros constituye uno de los principales motores económicos. Según datos del sector, estas actividades generan el 86,7 % del empleo rural del partido, lo que convierte a la mejora de los estándares productivos en una herramienta estratégica para fortalecer la economía local.
Laura Hansen, directora de la Estación Experimental Agropecuaria San Pedro del INTA, destacó que los nuevos rosales presentan ventajas significativas respecto de las plantas convencionales. "Estos ejemplares poseen una longevidad garantizada ya que, al estar libres de los principales virus que afectan a los rosales, su vida útil es significativamente superior", explicó la especialista. Además, señaló que las plantas muestran una mejor respuesta luego del trasplante, un crecimiento más vigoroso y una floración de mayor calidad. Los ejemplares que comenzarán a comercializarse cuentan además con identificación varietal certificada e integración al catálogo nacional de cultivares. Esto permite que productores, viveristas y consumidores conozcan con precisión las características de cada variedad. "Si bien es habitual reconocerlas por su color, un cultivar tiene muchas características adicionales que la diferencian", indicó Hansen. Para facilitar el acceso a esa información, cada planta incorpora un rótulo amarillo con fotografía y un código QR que dirige al catálogo digital desarrollado por la Cámara de Viveristas, donde se detallan sus atributos agronómicos y ornamentales.
"Estos ejemplares poseen una longevidad garantizada ya que, al estar libres de los principales virus que afectan a los rosales, su vida útil es significativamente superior"
Variedades elegidas por su demanda comercial
La colección de plantas madre mantenida en la Estación Experimental cuenta con cerca de 90 variedades que han resultado negativas a los principales virus que afectan al cultivo. Sin embargo, para esta primera etapa comercial se seleccionaron aquellas con mayor aceptación entre los consumidores. Entre las variedades disponibles figuran Iceberg, Europeana, Jubilé du Prince de Monaco, Charles Aznavour, Papa Meilland, Rouge Meilland, Mr. Lincoln y Cristóbal Colón, todas reconocidas por su valor ornamental y comportamiento en jardines.
Un protocolo que garantiza la sanidad
La obtención de rosales certificados es el resultado de un protocolo desarrollado por los equipos de extensión y fitopatología del INTA San Pedro, basado en rigurosos controles sanitarios y de trazabilidad. El proceso comienza con un lote inicial donde cada variedad es sometida a observaciones morfológicas y análisis de laboratorio durante la brotación primaveral. Las plantas que presentan resultados positivos a cualquiera de los virus evaluados son eliminadas, garantizando que sólo el material sano continúe el proceso. Posteriormente, las plantas seleccionadas pasan a lotes de preincremento e incremento, donde se obtienen las yemas y estacas destinadas a la multiplicación comercial. Durante esta etapa, las plantas madre deben permanecer perfectamente identificadas y ubicadas en sitios fijos durante un período máximo de cinco años, asegurando la trazabilidad completa del material vegetal. La fase final corresponde al lote comercial, integrado exclusivamente por plantas que superaron los análisis sanitarios exigidos para detectar enfermedades virales como el Prunus Necrotic Ringspot Virus (PNRSV) y el Apple Mosaic Virus (ApMV), dos de los patógenos más frecuentes y perjudiciales para el cultivo.
Las plantas que presentan resultados positivos a cualquiera de los virus evaluados son eliminadas, garantizando que sólo el material sano continúe el proceso.
Un modelo que revaloriza la producción nacional
La certificación sanitaria no concluye con la entrega del material vegetal. Durante todo el ciclo productivo, técnicos especializados realizan visitas periódicas a los viveros para supervisar la plantación, el desarrollo de los injertos y el estado sanitario de los ejemplares antes de su comercialización. Gracias a este sistema de seguimiento y control, implementado desde 2020, los consumidores pueden acceder a plantas con garantía de origen, identidad varietal y calidad sanitaria certificada. La iniciativa representa un avance significativo para la floricultura argentina y constituye un ejemplo de cómo la investigación pública, la transferencia tecnológica y el trabajo conjunto con el sector privado pueden generar productos de mayor valor agregado, contribuyendo al desarrollo de las economías regionales.
Gracias a este sistema de seguimiento y control, implementado desde 2020, los consumidores pueden acceder a plantas con garantía de origen, identidad varietal y calidad sanitaria certificada.
