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Tambos inteligentes: el salto hacia los 30.000 litros por hectárea

Tras una década de validación en Rafaela, el sistema de ordeño automatizado alcanzó los 30.000 litros de leche por hectárea, un cambio de paradigma que combina bienestar animal, gestión de datos y una transformación profunda en el rol del operario

22 Abr 2026

La lechería argentina atraviesa un cambio de paradigma. Lo que comenzó hace una década como una fase de prueba en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Rafaela, hoy es una realidad consolidada: la integración de robótica, sensores y gestión de datos permite niveles de eficiencia que marcan un nuevo estándar para el promedio nacional.

Productividad: Quebrando el "techo de cristal" de la lechería tradicional

El corazón del sistema es el ordeño automatizado, un esquema donde el proceso se lleva a cabo de forma autónoma y las vacas se ordeñan a su propio ritmo. Esta innovación se tradujo en una frecuencia de 2,3 ordeños diarios por animal, alcanzando un total de 146 ordeños diarios (un promedio de más de seis por hora).

Según indican desde el INTA, la producción individual alcanzó una consistencia notable, con un promedio de 32 litros por vaca y picos que tocaron los 37 litros. Sin embargo, el dato que marca un verdadero quiebre es la productividad a escala: el sistema estabilizó una producción de 30.000 litros de leche por hectárea. Esta cifra es disruptiva, ya que triplica los promedios habituales tanto a nivel provincial como nacional.

Lejos de ser solo un logro de volumen, la calidad se mantuvo como prioridad: el modelo alcanzó producciones cercanas a los 2.000 kilos de grasa más proteína por hectárea, un indicador que refleja la alta eficiencia del planteo.

Bienestar animal: Menos estrés, más salud

Miguel Taverna, investigador del INTA y referente del proyecto, destaca que la tecnología no solo ordeña, sino que monitorea. El uso de galpones con sistema de cama fría fue clave para proteger al rodeo contra el estrés térmico. El resultado es contundente: una condición corporal estable en el 84% de las vacas y niveles bajísimos de mastitis clínica (entre 4% y 8%), gracias al seguimiento constante que ofrece la inteligencia del sistema.

El nuevo rol del operario: Del esfuerzo físico al análisis de datos

Para la entidad, uno de los cambios más profundos se dio en la rutina laboral, al eliminar, mediante la automatización, las tareas físicas y repetitivas del ordeñe tradicional. Al respecto, Taverna explica: "Se pasa de tareas operativas a funciones de control y análisis, con un uso más eficiente del tiempo y mejores condiciones de trabajo".

En esta línea, el equipo técnico destacó que este nuevo esquema vuelve al tambo un lugar mucho más atractivo para los nuevos perfiles profesionales, impulsado por la incorporación del manejo de datos y la gestión integral del sistema.

Eficiencia hídrica: Producir más con menos recursos

Actualmente, el sistema opera con un uso de 6,7 litros de agua por cada litro de leche producido. Sin embargo, el aspecto más innovador es la capacidad de circularidad del modelo: gracias a una estrategia que combina la captación de agua de lluvia y el tratamiento de efluentes, el tambo logra un recupero cercano al 80% del total del agua utilizada. De esta manera, el ciclo se cierra de forma eficiente, reduciendo la extracción de fuentes naturales y optimizando el manejo de residuos. 

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