En el marco del Consejo Federal Agropecuario realizado en Tucumán, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y la Fundación Benet firmaron un Convenio Marco de Cooperación destinado a mejorar la calidad, eficiencia y sustentabilidad de las aplicaciones agrícolas en todo el territorio nacional.
El acuerdo fue suscripto por el presidente del INTA, Nicolás Bronzovich; la presidente del SENASA, María Beatriz Giraudo; y el presidente de la Fundación Benet, Ezequiel Baus.
Una agenda enfocada en la mejora continua
El convenio pone el foco en fortalecer el uso de tecnologías ya disponibles, tanto en equipos terrestres como en aplicaciones aéreas y con drones, mediante una mayor integración de datos, medición de procesos y capacitación técnica. El objetivo es avanzar hacia sistemas de aplicación más precisos, eficientes y consistentes, promoviendo buenas prácticas basadas en evidencia científica y conocimiento técnico.
Ver también: Más tecnología no siempre significa mejores aplicaciones": la advertencia de FeArCA en Expoagro
Del potencial tecnológico a su uso eficiente
En los últimos años, el sector incorporó herramientas cada vez más avanzadas. Sin embargo, el desafío actual es aprovechar plenamente ese potencial, asegurando que su utilización esté respaldada por criterios técnicos adecuados. En este sentido, el acuerdo busca impulsar la medición objetiva de la calidad de aplicación, la mejora continua de los procesos, la formación de operarios y profesionales y la articulación entre instituciones públicas y privadas.
Aplicar mejor para producir mejor
Uno de los ejes centrales es promover un enfoque basado en la precisión, es decir, aplicar correctamente según el objetivo de cada tratamiento, optimizando recursos y mejorando los resultados productivos. Esto implica trabajar sobre variables clave como la calibración de equipos, el tamaño de gota, la cobertura y las condiciones de aplicación, con una mirada integral del proceso.
Trabajo conjunto para un desafío estratégico
Desde las instituciones destacaron que la calidad de aplicación es un desafío transversal que impacta en todo el sistema productivo y que requiere del trabajo coordinado entre el sector público, el ámbito técnico y el sector privado. El convenio representa un paso concreto para elevar los estándares en uno de los procesos más críticos del agro argentino, fortaleciendo la eficiencia productiva y la sustentabilidad a largo plazo.
