Julián Dualde, técnico del INTA y productor con más de dos décadas de trayectoria, impulsa prácticas apícolas sustentables y libres de antibióticos desde la Estación Experimental Agropecuaria de Rauch. Su experiencia y compromiso fueron clave para transformar la producción en la región.
Con 22 años como productor apícola y desde 2017 como técnico del INTA Cuenca del Salado, Julián Dualde es una de las figuras clave en la transformación del modelo productivo apícola en Rauch. Su trabajo está enfocado en la implementación de prácticas sanitarias responsables y sustentables, sin el uso de antibióticos, a partir de un modelo propuesto por el Programa Nacional Apícola (PROAPI).
"La Cooperativa Apícola de Rauch se formó porque hace más de quince años había grandes problemas de infección y mortandad en colmenas. Se usaba mucho antibiótico, lo cual no servía: era un engaño para el apicultor y para las colmenas, dejando mucho residuo", explicó Dualde.
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Frente a ese panorama, el PROAPI impulsó un modelo alternativo, basado en la inocuidad del producto, el respeto por el ambiente y la trazabilidad desde el origen. Desde entonces, el equipo técnico de la Estación Experimental Cuenca del Salado trabaja en la transferencia del sendero tecnológico propuesto por el programa, con énfasis en la producción de miel libre de residuos.
"El INTA y el PROAPI desarrollaron un alimento que no cause daño al ser consumido, que sea libre de residuos y trazable. Ese sendero fue adoptado en nuestra región gracias al acompañamiento técnico y el compromiso de los apicultores", señaló Dualde.
Buenas prácticas, educación y compromiso territorial
Uno de los hitos del trabajo de Julián y su equipo fue la implementación de un apiario demostrativo sin antibióticos desde el año 2003, en el marco de un convenio entre el INTA y el CEPT de Miranda, ubicado cerca de la escuela. Esta unidad, conocida como UDA (Unidad Demostrativa Apícola), es actualmente un espacio de referencia para productores y estudiantes de la región.
"Soy responsable técnico de ese apiario desde hace varios años. Es un lugar de encuentro para compartir buenas prácticas y conocimientos", comentó Dualde.
Para garantizar la calidad del producto y validar las prácticas de los apicultores locales, se elaboró un documento basado en el Protocolo Nº 11 del INTA para la producción de miel (1998). Este protocolo establece criterios para la producción, extracción y trazabilidad del producto, definiendo las condiciones necesarias para asegurar una miel de calidad diferenciada y libre de antibióticos.
Entre las principales prácticas promovidas se destacan:
Reemplazo anual del 20 % de la cámara de cría.
Introducción de reinas cada dos años.
Manejo adecuado de la alimentación y nutrición.
Control sanitario de crías y abejas adultas.
Multiplicación del apiario con criterios técnicos.
Buenas prácticas en la sala de extracción con trazabilidad.
Cooperativismo y articulación público-privada
La experiencia en Rauch también se destaca por su modelo organizativo, en el que la Cooperativa Apícola y la sala de extracción municipal trabajan de manera articulada mediante convenios público-privados. La cooperativa ofrece servicios esenciales como:
Venta conjunta de miel.
Compra colectiva de insumos.
Fraccionamiento de miel.
Procesamiento de propóleos.
"Este proceso de organización permitió consolidar una cadena apícola que apuesta a la calidad, a la trazabilidad y a una producción sin antibióticos, cuidando a los consumidores y al ambiente", afirmó el especialista.
El trabajo de Julián Dualde resume el impacto que puede tener la combinación entre el conocimiento técnico, la experiencia territorial y la organización comunitaria, posicionando a Rauch como un referente nacional en apicultura responsable.
