Achyra bifidalis, comúnmente conocida como oruga del brote, es un lepidóptero de importancia secundaria, capaz de ocasionar daños significativos cuando no es detectado a tiempo.
En Argentina, afecta principalmente al cultivo de soja, aunque también puede encontrarse en girasol y otras dicotiledóneas, especialmente en campañas caracterizadas por alta biomasa y elevada humedad.
Si bien presenta hábitos y tipos de daño distintos, suele confundirse con la isoca medidora, lo que puede derivar en errores de diagnóstico y manejo.
¿Cómo se la identifica?
Las larvas presentan una coloración que va del verde claro al verde amarillento, con la cabeza y la parte frontal del cuerpo de tonalidad marrón. Se caracterizan además por un dorso con pequeños puntos o tubérculos negros en cada segmento, setas cortas y una fina línea blanca a lo largo de los laterales del cuerpo. En cuanto a su tamaño, en el estadio larval pueden alcanzar hasta 22 milímetros en fases avanzadas de desarrollo.
Al tocarla, suele moverse de forma brusca y un rasgo distintivo es que puede caminar hacia atrás. Generalmente inicia sus ataques en malezas como verdolaga y yuyo colorado y, tras el control de estas, migra a los lotes de soja.
¿Cómo se la diferencia de la oruga medidora?
Para evitar errores de manejo, es importante tener en cuenta que, a diferencia de la oruga medidora, la oruga del brote no se desplaza "midiendo": su movimiento es normal, sin arquear el cuerpo. Además, presenta patas abdominales completas, en lugar de intermedias.
Oruga medidora
Otro rasgo distintivo vinculado con su comportamiento es que suele encontrarse protegida dentro de hojas enrolladas o unidas con seda, mientras que la oruga medidora se desplaza libremente sobre el follaje. En el interior del refugio construido, la oruga del brote se alimenta del mesófilo, también llamado hojas "esqueletizadas".
Ciclo biológico
El adulto es una pequeña polilla de hábitos nocturnos, que ovipone sobre hojas jóvenes, de manera aislada o en pequeños grupos. Las larvas atraviesan cinco estadios, permaneciendo en sus primeras etapas ocultas entre hojas plegadas o brotes. La pupa se desarrolla tanto en el suelo como entre restos vegetales y el ciclo se completa en aproximadamente un mes, con varias generaciones anuales y una mayor incidencia entre diciembre y febrero.
¿Qué condiciones favorecen su aparición?
La aparición de la oruga del brote se ve favorecida por altas temperaturas superiores a 25 °C, combinadas con una adecuada humedad ambiental. Asimismo, es más frecuente en lotes con alta densidad foliar, en sojas de primera y de segunda temprana, y en aquellos con antecedentes de verdeos, abundante rastrojo o baja rotación de cultivos.
A esto se suma el escaso monitoreo temprano, ya que se trata de una plaga considerada secundaria, lo que facilita que pase inadvertida en las primeras etapas de desarrollo.
¿Qué daños puede ocasionar?
A grandes rasgos, la oruga provoca una defoliación irregular, principalmente en los estratos superiores del cultivo. En el caso de daños localizados, suelen darse en los brotes y hojas jóvenes. A su vez, tanto en los cierres de entresurcos como los inicios de ramificación, el lepidóptero puede reducir el área foliar activa.
En caso de ataques severos, puede retrasar el crecimiento y afectar el potencial de rinde.
Estrategias de manejo
Para evitar daños en la producción, se recomienda revisar los brotes y las hojas plegadas de los cultivares, y evaluar frecuentemente la presencia de larvas activas y su porcentaje de defoliación.
Durante el período vegetativo, se aconseja intervenir cuando la defoliación supere el 35 % o se detecten más de 20 larvas mayores a 2 cm. En el período reproductivo, el umbral es más estricto y la intervención se justifica con defoliaciones superiores al 20 % o la presencia de más de 10 larvas mayores a 2 cm.
En cuanto al control químico, se sugiere priorizar aplicaciones tempranas, dirigidas a larvas pequeñas, utilizando insecticidas de acción translaminar o sistémica y buena persistencia.
