El nuevo CEO de Cargill tuvo un difícil comienzo como máximo responsable de la comercializadora estadounidense. Informó que las pérdidas en los mercados de energía y los problemas con las exportaciones de granos contribuyeron a la caída de 28% en las ganancias trimestrales del grupo.
David MacLennan, que en diciembre tomó las riendas de la compañía, señaló que Cargill asumió el compromiso de mejorar el desempeño, dado que la utilidad neta se descendió a u$s 319 millones en el tercer trimestre finalizado en febrero, comparado con los u$s 445 millones del mismo período del año pasado, y es el más flojo en más de dos años.
Cargill, conocido como uno de los traders de materias primas más hábiles del mundo, explicó que sufrió una pérdida debido a que en enero se produjo un inesperado salto en los precios de los mercados energéticos de Estados Unidos como resultado de la ola de frío que azotó la mayor parte del país.
La pérdida, parte de la cual ya se recuperó, es un revés para los planes de MacLennan de expandir la presencia de Cargill en los mercados físicos de energía. La compañía con casa central en Minnesota el mes pasado dijo que estaba saliendo de los mercados europeos de gas y energía y de la plaza mundial de carbón.
“Eventos externos afectaron nuestros resultados trimestrales, pese a que vimos mejoras operativas en negocios clave”, explicó MacLennan.
Cargill también reconoció costos inesperados, junto a sus rivales Archer Daniels Midland y Louis Dreyfus Commodities, después de que a fines del año pasado China rechazó embarques de maíz norteamericano que contenían una variedad de grano transgénico no aprobado.
Aún después de una abundante cosecha en Norteamérica el año pasado, el relativo estancamiento de los precios de los granos también disminuyó las oportunidades de hacer dinero almacenando y comercializando la materia prima, contó la compañía.
Cargill es el tercer operador de silos para granos más grande de América del Norte, con capacidad para 348 millones de bushels, según Sosland Publishing.
La enorme cosecha y el duro invierno también crearon tensiones en los ferrocarriles norteamericanos, lo que obligó a Cargill a buscar alternativas para cumplir con sus compromisos de exportación de granos, continuó la compañía.
