La decisión fue adoptada luego que el principal fabricante de lácteos neocelandés, Fonterra, hallara la cepa de una bacteria que puede causar botulismo en algunos de sus productos.
Esta enfermedad es de raíz neurológica producida por la neurotoxina botulínica y puede provocar para´lisis de los músculos e incluso ser mortal.
China es un gran importador de productos lácteos de Nueva Zelanda y, pese a que la decisión puede afectar, el ministro de comercio neocelandés considero "apropiada" la decisión después de que en 2008 murieran seis bebés y 300.000 resultaran intoxicados por consumir leche contaminada de Fonterra.
Las autoridades de Nueva Zelanda informaron que los productos fueron exportados a Australia, China, Malasia, Arabia Saudí, Tailandia y Vietnam.
