La semana arrancará con un dólar a 9 pesos, un tipo de cambio que no le sirve al sojero para vender parte de los 11,5 millones de toneladas que retiene con gran fuerza en los silobolsas. De marzo a la fecha dejo en el camino u$s45 por tonelada. La especulación le jugo en contra.
Hace dos meses la soja en el mercado disponible cotizaba en alrededor de $2.300 con un dólar de 8,73 pesos. Un buen momento para entregar los granos y más cuando ya se sabía que los precios irían a la baja y el Gobierno había salido a decir en reiteradas oportunidades que no habría una nueva devaluación. Hoy el poroto no sólo cayó un 92% sino que el tipo de cambio apenas aumentó un 2,7 por ciento. Demostrado está entonces que la estrategia del productor por esperar modificación en algunas de las variables anunciadas no resultó.
La espera lo hizo a la vez elevar la retención. En la primera semana de marzo y sobre datos del Ministerio de Agricultura, se contabilizaba 6,28 millones de toneladas de soja bajo la modalidad a fijar (sin precio). Hoy es de 11,5 millones. El ascenso fue del 84 por ciento.
Si se toma el precio en dólares. Desde marzo el productor dejo de ganar u$s45 por tonelada. Con el volumen a la fecha sin entregar a la exportación. Se puede estimar una pérdida en el bolsillo del productor de $4.700 millones (u$s5360 M).
Pero el hombre de campo seguirá guardando sus granos. Para esto busca herramientas crediticias que hagan postergar la venta. En los bancos privados la tasa ronda entre el 30 al 45 por ciento. Algunas tarjetas especiales para el sector presentan distintas modalidades de pago aunque la mayoría extiende el pago a no más de 8 o 10 meses para cancelar la cuota.
Más si se observa el futuro las cosas no parecen al menos mejorar. La posición julio ya presenta una caída en los primeros días de mayo de 6,1 por ciento. Y si se mira el contrato noviembre -mes en que llega la cosecha de EE.UU.-, el retroceso es del 5,8 por ciento.
Los 104 millones de toneladas estimadas por el país del Norte para la campaña 2015/2016, no es muy alentador para el campo. El buen avance de siembra indica un buen tiempo. Y ésto precisamente lo que ahora también espera el mercado. El clima, es el factor que puede desencadenar una baja o suba en la soja.
Agosto será clave. Ese mes también es cuando se definen los candidatos en las PASO. El productor espera saber el mapa político para quizás empezar a decidirse a vender, pero tal vez busque todavía retener hasta octubre. Nadie lo sabe.
Por lo pronto los buenos rendimientos compensan los valores bajos. La relación de ambas hace que al menos el productor salga hecho en algunos casos y en otros, la inversión frente a los altos costos de campaña no sean tan malos.
La semana pasada la cartera agropecuaria señaló que la cosecha llegaría a los 60 millones de toneladas. La mejora es por el buen clima que logró rendimientos un 30% superior a los visto el año pasado. Habrá mucha soja sin vender para el 2016.
