La molienda de soja argentina volvió a sorprender al mercado en septiembre al alcanzar las 4,13 millones de toneladas, el volumen más alto registrado para ese mes. Según un informe elaborado por Franco Pennino, Matías Contardi y Julio Calzada de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el dato consolida un desempeño industrial sobresaliente: en lo que va de la campaña, la industrialización supera las 23 Mt, ubicándose un 4% por encima del promedio de la última década para esta época del año.
El repunte del procesamiento se apoya en una fuerte demanda interna de la industria aceitera y en la intensa absorción de porotos por parte de China, lo que generó una tracción excepcional sobre el mercado local. Al 15 de octubre, el sector ya había comprometido 38 millones de toneladas, equivalente al 77% de la cosecha estimada. Fuera de los años de sequía, se trata del nivel de comercialización más alto en 14 años.
No obstante, las turbulencias externas e internas de las últimas semanas comenzaron a enfriar el dinamismo. Las tensiones geopolíticas globales, sumadas a las expectativas electorales en Argentina, afectaron el comercio de granos. Además, tras el fin de la ventana de suspensión temporaria de retenciones, los precios de la soja mostraron un retroceso: la pizarra, que había superado los USD 360/t a fines de septiembre, se retrajo a USD 323-324/t, una baja cercana al 7%. Esto redujo el ritmo de negocios, que promedió 58.000 toneladas diarias.
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Mientras tanto, en el mercado internacional, las cotizaciones en Chicago repuntaron levemente hasta USD 384/t, impulsadas por el optimismo previo al encuentro entre Donald Trump y Xi Jinping durante la cumbre de APEC en Corea del Sur. Los operadores especulan con un posible acuerdo comercial que reactive las compras chinas de soja estadounidense.
En Estados Unidos, la molienda también marcó récord: el crushing de septiembre alcanzó 5,38 Mt, el cuarto mayor volumen mensual de la historia. La demanda para biocombustibles fue clave: la Agencia de Protección Ambiental (EPA) incrementó las exigencias de mezcla con biomasa, lo que llevó a destinar 8,7 Mt de aceite de soja a biodiésel en 2025, cifra que podría subir a 10,9 Mt en 2027. Este factor, según la BCR, sostiene un panorama positivo para el complejo aceitero norteamericano.
En tanto, el informe también analizó la situación del maíz, que ya cubre el 30% del área proyectada con un ritmo de siembra récord y perspectivas productivas superiores a 60 Mt. Sin embargo, el bajo nivel de ventas y embarques mantiene presión sobre los precios y genera un panorama desafiante ante la abundante oferta esperada para el nuevo ciclo.
Con este contexto mixto -una industria aceitera en su mejor momento y un mercado de granos condicionado por la macroeconomía y la geopolítica-, el complejo soja vuelve a ser el principal motor de la agroindustria argentina
