La industria cárnica española analizó el impacto del acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur en una jornada organizada por ANICE y FECIC en Madrid, donde representantes institucionales y empresarios del sector debatieron sobre las fortalezas, debilidades, amenazas y oportunidades del tratado que entró en vigor el pasado 1° de mayo. El encuentro reunió a funcionarios de la Comisión Europea, del Ministerio de Economía de España, representantes de la patronal italiana Assica y directivos de algunas de las principales empresas cárnicas españolas, con el objetivo de evaluar las implicancias del acuerdo para toda la cadena ganadero-cárnica.
Bruselas defendió el acuerdo y anunció monitoreos semestrales
El encargado de abrir la jornada fue Paolo Garzotti, responsable de acuerdos comerciales con América Latina y el Caribe de la Comisión Europea, quien defendió el marco negociado y remarcó que el acuerdo involucra a un mercado de 260 millones de personas y representa 55.000 millones de euros en importaciones de productos europeos. En el caso de la carne vacuna, explicó que se otorgó una cuota de 99.000 toneladas, compuesta por un 45% de carne congelada y un 55% fresca, con un arancel del 7,5% que se implementará gradualmente hasta 2032. Para carne aviar, la cuota asciende a 180.000 toneladas, volumen equivalente al crecimiento anual de la demanda interna europea. "Los países del Mercosur siempre van a ser más competitivos en producción de vacuno, y por eso se ha fijado una cantidad con la que, aunque lo sean, no impactará negativamente en el mercado europeo", sostuvo Garzotti. Además, adelantó que la Comisión Europea elaborará informes semestrales para monitorear el volumen importado y su impacto sobre los mercados europeos. También destacó que el acuerdo protege decenas de indicaciones geográficas europeas y aclaró que cualquier producto proveniente de terceros países deberá cumplir las mismas exigencias sanitarias y regulatorias que los elaborados dentro de la Unión Europea.
"Los países del Mercosur siempre van a ser más competitivos en producción de vacuno, y por eso se ha fijado una cantidad con la que, aunque lo sean, no impactará negativamente en el mercado europeo"
España destacó la dimensión estratégica del acuerdo
Por parte del Ministerio de Economía español, Julián Conthe contextualizó el acuerdo dentro de la estrategia comercial europea y sostuvo que el tratado permitirá fortalecer las relaciones con América Latina bajo reglas comunes. El funcionario reconoció que el proceso de aprobación fue excepcional, ya que no contó con unanimidad en el Consejo Europeo, aunque defendió las salvaguardas incorporadas y los mecanismos de apoyo financiero previstos para asistir a sectores que puedan verse afectados. Conthe puso especial énfasis en la necesidad de reducir dependencias estratégicas, especialmente en insumos críticos para la producción animal, como la soja y la lisina provenientes de China. "Hay que trabajar en el abastecimiento con una mirada a medio y largo plazo", advirtió. Además, anunció que el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) y el Ministerio de Economía trabajan de manera conjunta para reforzar y homogeneizar los controles sanitarios dentro de toda la Unión Europea.
Italia reclamó menos carga regulatoria
Desde la patronal italiana Assica, el responsable de Asuntos Públicos, Michele Spangaro, manifestó el respaldo de la entidad a los acuerdos comerciales que amplíen la red de socios estratégicos de la UE, aunque aprovechó para reclamar una reducción de la carga regulatoria sobre la industria europea. "No podemos seguir en un sistema que penaliza a quienes producen y da ventajas a quienes no producen nada", afirmó. Spangaro también alertó sobre el fuerte impacto económico de la peste porcina africana en Italia, que genera pérdidas cercanas a 20 millones de euros semanales debido a exportaciones bloqueadas, pese a contar con acuerdos de regionalización y protocolos sanitarios reconocidos por países importadores como Canadá.
El sector empresario pidió controles más estrictos y reglas equitativas
Durante la mesa redonda empresarial, moderada por Horacio González-Alemán, de ThoFood, surgieron algunas de las posturas más críticas respecto del acuerdo. Daniel Medina, del Grupo Medina, destacó la capacidad adaptativa y los altos estándares higiénicos de la producción vacuna española, aunque advirtió que el tratado impactará sobre el escandallo y los márgenes de toda la cadena, primero en el sector ganadero y luego en la industria frigorífica. En la misma línea, Pedro Olivares, de ElPozo Alimentación, sostuvo que los productos españoles cuentan con reconocimiento en los mercados del Mercosur gracias a su calidad diferencial, aunque reconoció que incluso los segmentos premium podrían verse afectados por la competencia en precios. Uno de los principales ejes del debate fue el sistema de controles sanitarios. Olivares precisó que durante 2024 se inspeccionaron 69.000 de las 300.000 partidas de carne registradas, aunque apenas unas 2.000 fueron analizadas, detectándose 24 incumplimientos.
Según explicó, los datos de la EFSA muestran niveles de no conformidad superiores en productores extracomunitarios respecto de los europeos, y el 75% de los rechazos responden a problemas microbiológicos. "Los Reference Points of Action de la UE son muy laxos y podemos recibir mercancía con sustancias permitidas allí que aquí no podemos ni detectar", advirtió.
"Los Reference Points of Action de la UE son muy laxos y podemos recibir mercancía con sustancias permitidas allí que aquí no podemos ni detectar", advirtió.
Preocupación por la dependencia externa y el sistema de cuotas
Por su parte, Jaime Yartu, de El Encinar de Humienta, alertó sobre la caída sostenida de la producción vacuna europea y advirtió que, si la tendencia continúa, la Unión Europea terminará dependiendo crecientemente de las importaciones provenientes del Mercosur. En tanto, Tomás Rubiato, del Grupo Vall Companys, cuestionó el actual sistema de administración de cuotas, al considerar que favorece principalmente a operadores históricos y grandes traders internacionales, especialmente de Países Bajos.
"Si queremos dar acceso, que lo tenga todo el mundo", reclamó. Rubiato también planteó interrogantes sobre la soberanía alimentaria europea frente a eventuales crisis internacionales. "¿Qué ocurriría ante una nueva emergencia como la pandemia de 2020 si la UE depende del Mercosur para su abastecimiento de proteína animal?", se preguntó. Durante el cierre del debate, Javier López, director de Provacuno, sostuvo que algunos sistemas de producción utilizados en países del Mercosur serían inviables bajo la normativa europea. "Si en España algún productor produjera con los estándares que se produce en algunos países del Mercosur estaría directamente en la cárcel", afirmó. También cuestionó el sistema de licencias de importación y consideró que el mecanismo actual "está viciado" al quedar concentrado en manos de traders de otros países europeos.
"Si en España algún productor produjera con los estándares que se produce en algunos países del Mercosur estaría directamente en la cárcel", afirmó.
El MAPA defendió el modelo europeo de producción
La clausura estuvo a cargo de José Luis Agüero Monedero, subdirector general de Producciones Ganaderas y Cinegéticas del MAPA, quien destacó la fortaleza exportadora del sector cárnico español. Según indicó, España exporta actualmente a 193 países y las ventas externas de la industria crecieron más de un 80% en valor desde 2018. El funcionario defendió además el modelo europeo de producción basado en estándares sanitarios y calidad diferenciada. "Hay dos formas de competir en los mercados: solo por precio o generando valor añadido para convencer al consumidor. La industria cárnica española ha elegido el segundo camino", sostuvo.
En relación con la suspensión cautelar aplicada a Brasil desde el 3 de septiembre, Agüero afirmó que la decisión demuestra que los estándares comunitarios "no son negociables" y aseguró que la apertura comercial debe ir acompañada por exigencias sanitarias estrictas. "La apertura comercial y la defensa de las exigencias europeas no son incompatibles: deben ir de la mano", concluyó.
La jornada cerró con una conclusión compartida por gran parte de los participantes: el acuerdo UE-Mercosur solo podrá sostenerse si cuenta con salvaguardas efectivas, controles rigurosos y reglas de competencia equilibradas. Bajo esas condiciones, el tratado podría convertirse en una oportunidad de crecimiento para una industria cárnica española altamente tecnificada y exportadora.
