Desarrollada por especialistas en mejoramiento genético del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), la variedad KIRA INTA se posiciona como una alternativa estratégica dentro del segmento de arroces especiales. Con grano largo ancho, alto rendimiento y calidad industrial y culinaria diferencial, en apenas un año superó las 9 mil toneladas comercializadas, en su mayoría destinadas a exportación hacia destinos exigentes como Turquía.
El desarrollo tuvo un objetivo claro: ocupar un nicho específico dentro de la oferta arrocera nacional. En la Argentina, el 90% de la producción corresponde al tipo largo fino, mientras que apenas un 10% se destina a variedades especiales -largo ancho, mediano y corto-, siendo el largo ancho el más demandado dentro de este segmento. Frente a ese escenario, el equipo del INTA apostó a generar un material con mejoras agronómicas concretas y atributos de calidad capaces de captar mercados dispuestos a pagar un diferencial.
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"No alcanza con producir más; hace falta lograr la calidad que demandan los mercados exigentes", subrayó José Colazo, especialista en mejoramiento genético de arroz del INTA. El técnico destacó que la genética desarrollada por el organismo "se exporta a Brasil, Chile, Colombia, Centroamérica, Turquía y España y es muy valorada por los atributos de calidad del grano, su apariencia y sus propiedades culinarias".
Según explicó Colazo, KIRA INTA fue diseñada como una variedad especial que permita diferenciar la producción. En nichos específicos puede cotizar entre dos y tres veces por encima del arroz tradicional, siempre que cumpla con estándares muy precisos de tamaño, peso y calidad industrial.
Actualmente, la variedad se exporta a Turquía, un mercado que demanda granos largos, anchos y pesados, además de valorar especialmente su apariencia cristalina y comportamiento en cocina. Desde el punto de vista industrial y gastronómico, KIRA INTA presenta un grano translúcido, con bajo contenido de amilosa -menor al 20 %- y temperaturas de gelatinización intermedias. Esto se traduce en un arroz voluminoso, de textura suave y con gran capacidad para absorber y transmitir sabores en preparaciones con caldos o salsas.
El trabajo de mejoramiento no se limitó a la calidad del grano. La variedad fue obtenida mediante cruzamientos dirigidos entre parentales destacados por productividad, calidad industrial y aptitud culinaria, incorporando además mejoras agronómicas clave. Se redujo la altura de la planta y se engrosó el tallo para aumentar la resistencia al vuelco, minimizar pérdidas y facilitar el manejo en el lote.
El peso elevado del grano implicaba mayores riesgos de vuelco, por lo que la mejora en la arquitectura de la planta fue determinante para dotar al cultivo de mayor estabilidad, previsibilidad y competitividad. Paralelamente, el Programa de Mejoramiento Genético del INTA continuó avanzando tanto en materiales largo fino de alto rendimiento como en arroces especiales tipo "doble carolina", que conservan la longitud del largo fino, pero presentan un grano más voluminoso y ancho.
KIRA INTA fue inscripta en 2019 y hoy es comercializada por Adecoagro, en el marco de un convenio de vinculación tecnológica con el INTA. A diferencia de los acuerdos tradicionales, este esquema no está atado a la venta de semillas, sino al producto final, consolidando un modelo que integra genética, producción e inserción internacional.
Con resultados comerciales concretos y presencia creciente en mercados premium, KIRA INTA confirma que la diferenciación genética y la calidad pueden transformarse en herramientas estratégicas para agregar valor a la cadena arrocera argentina.
