El conflicto en el transporte de cargas sumó en las últimas horas nuevas señales de alerta desde todo el arco agroindustrial. A la preocupación expresada por el Consejo Agroindustrial Argentino (CAA), se sumó un pronunciamiento conjunto de las principales Bolsas de Cereales y de Comercio del país (Bahía Blanca, Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, Rosario y Santa Fe), que advirtieron sobre el impacto directo en la logística de granos y el normal funcionamiento de los mercados.
Desde el CAA señalaron que el avance de autoconvocados y algunas entidades de transportistas derivó en acciones que dificultan la circulación en rutas y caminos, afectando el traslado de granos, insumos y productos hacia fábricas, acopios y puertos. La entidad remarcó que la falta de acuerdos en las mesas provinciales profundizó el problema y dejó a múltiples actores de la cadena sin poder operar con normalidad.
En paralelo, las Bolsas de Cereales y de Comercio alertaron que en los últimos días se registraron medidas de fuerza y manifestaciones en zonas productivas clave y accesos portuarios. Estos accionares generaron demoras en la logística, interrupciones en el flujo de mercadería y complicaciones en la operatoria comercial y de exportación.
Impacto en toda la cadena agroindustrial
El escenario descrito por ambas entidades coincide en el hecho de que el conflicto dejó de ser sectorial para transformarse en un problema sistémico. Según el CAA, los efectos ya alcanzan a productores que no pueden cobrar por no poder cargar, acopios, cooperativas, semilleros, industrias, puertos y operadores comerciales, además de los propios transportistas que pierden viajes y los distintos niveles del Estado que ven afectada su recaudación.
Por su parte, las bolsas pusieron el foco en el impacto macroeconómico. Y advirtieron que esta situación afecta el funcionamiento de los mercados en un momento clave del año para la actividad agroindustrial y para la economía en su conjunto, cuando el ingreso de mercadería resulta determinante para sostener el ritmo comercial y exportador.
Además, CAA indicó que ya existen embarques que están siendo atendidos por países competidores ante la falta de mercadería en Argentina, lo que introduce un riesgo concreto de pérdida de mercados internacionales. De esta manera, un conflicto interno se transforma en una pérdida potencial de mercados.
Reclamos por soluciones urgentes
Frente a este escenario, ambas instituciones coincidieron en la necesidad de una salida inmediata. El CAA reclamó que se alcancen acuerdos provinciales que permitan normalizar la circulación del transporte de cargas, destacando la importancia de que exista una verdadera voluntad de cumplimiento por parte de todos los actores involucrados.
En la misma línea, las Bolsas instaron a que las partes, junto con las autoridades competentes, continúen trabajando en instancias de diálogo que permitan superar la situación en el corto plazo y restablecer condiciones de normalidad en la circulación. Estas entidades remarcaron la necesidad de garantizar la libre circulación como principio fundamental para el desarrollo de la actividad económica y el normal funcionamiento de los mercados.
Sin acuerdo y con más tensión
El trasfondo del conflicto es una negociación tarifaria que sigue sin resolverse en varios distritos. En este sentido, la Confederación Argentina del Transporte Automotor de Cargas (CATAC) informó esta semana que en la Comisión Asesora del Transporte del Agro de la provincia de Buenos Aires no se alcanzó un acuerdo en materia de tarifas. Y atribuyó esa falta de consenso al fuerte aumento de costos, con especial foco en el combustible.
Mientras que la Federación Argentina de Entidades Empresarias de Autotransporte de Cargas (FADEEAC) informó que su Índice de Costos del Transporte registró en marzo una suba de 10,15%, la variación mensual más alta en dos años. Pocos días después, la entidad presentó una nueva tarifa orientativa de referencia para el transporte de cereales y oleaginosas, vigente desde marzo de 2026, con el objetivo de ordenar y transparentar los costos del segmento.
El conflicto se produce en una etapa fundamental del calendario agroindustrial, donde la logística cumple un rol determinante para sostener la dinámica comercial. En este contexto, cada interrupción en el transporte impacta de manera directa en los tiempos de entrega, en la capacidad de industrialización y en el cumplimiento de compromisos externos.
