El autotransporte de cargas cerró abril con una suba mensual de 2,42% en sus costos, una variación menor al salto registrado en marzo. Según el Índice de Costos del Transporte elaborado por FADEEAC, el indicador acumuló 17,8% entre enero y abril de 2026, por encima del 10,3% registrado en igual periodo del año pasado.
El dato de abril mostró una moderación marcada frente al 10,15% de marzo, cuando el índice había anotado su mayor incremento en más de dos años. Sin embargo, la baja en el ritmo mensual no modificó el escenario de fondo, atravesado por costos elevados, volatilidad de precios y una estructura operativa cada vez más exigente.
El principal impulso del mes provino de Personal, que avanzó 6,14% por la aplicación de la segunda cuota del acuerdo paritario del CCT 40/89, vigente entre marzo y agosto de 2026. Ese movimiento también incidió sobre rubros asociados, como Reparaciones, que aumentó 1,81%, y Gastos Generales, que trepó 3,35%.
El combustible siguió en el centro del escenario
Aunque en abril el combustible subió apenas 1,33%, luego del fuerte incremento previo, su peso dentro de la estructura de costos continuó siendo determinante. En el primer cuatrimestre acumuló una suba cercana al 31%, lo que sostiene su incidencia sobre la tarifa final y sobre la rentabilidad de las empresas transportistas.
La evolución de los últimos años muestra que el gasoil se consolidó como uno de los factores más sensibles para la actividad. Entre 2017 y 2026, el precio por litro pasó de $17,59 a $2.359,167, un aumento que explica por qué cualquier ajuste en este insumo impacta de manera directa sobre toda la cadena logística.
Además, en abril los lubricantes registraron una suba de 7%, una de las variaciones mensuales más relevantes. En tanto, Neumáticos avanzó 1,05%, Peajes aumentó 0,52% y el Costo financiero marcó un incremento de 0,82%, mientras que otros componentes permanecieron sin cambios frente a marzo.
Una presión que condicionó a toda la cadena
Para el agro, el movimiento de granos, insumos, hacienda, alimentos, maquinaria y productos regionales depende de una logística terrestre que conecta la producción con plantas, puertos, centros de consumo y mercados externos. En ese esquema, la suba acumulada de los costos logísticos tiende a trasladarse a distintos eslabones de la cadena.
El impacto puede sentirse tanto en los márgenes de las empresas transportistas como en la competitividad de las actividades productivas, especialmente en regiones alejadas de los puertos o con mayor dependencia del camión.
El informe también advirtió que el sector enfrenta un contexto desafiante por la elevada incidencia del combustible, las señales de desaceleración en la economía real y el deterioro sostenido de la infraestructura logística. A esto se suma el diferimiento de la actualización plena de los impuestos a los combustibles, vigente desde 2024, que agrega incertidumbre para los próximos meses.
A pesar de que abril mostró una pausa respecto del salto de marzo, el costo logístico volvió a alertar al entramado productivo. En el actual contexto, transportar sigue siendo cada vez más caro, y esa presión todavía no encontró un punto de estabilización.
