El INTA advierte sobre riesgos sanitarios en el girasol pese al bajo impacto productivo

Un estudio del INTA identificó cinco enfermedades en ensayos con híbridos durante la campaña 2025/26. Aunque el daño fue bajo, el avance del cultivo obliga a reforzar el monitoreo sanitario en el centro del país.

19 Mar 2026

En un contexto de fuerte expansión del cultivo, el INTA encendió señales de alerta sobre la sanidad del girasol en el centro del país. Un relevamiento realizado por la Estación Experimental Agropecuaria Marcos Juárez, en Córdoba, detectó la presencia de cinco enfermedades en ensayos con 13 híbridos comerciales durante la campaña 2025/26.

El trabajo, coordinado por el fitopatólogo Enrique Alberione, se desarrolló en dos ambientes representativos de la región: Noetinger e Inriville-Los Surgentes. Allí, si bien no se registraron pérdidas significativas de rendimiento, los especialistas remarcaron la importancia de intensificar el seguimiento sanitario en las próximas campañas.

"Durante enero y parte de febrero no hubo condiciones de humedad favorables para el avance de las enfermedades", explicó Alberione. En esa línea, destacó que no se observaron daños en los órganos reproductivos: "Los capítulos y los aquenios estaban bien formados, por lo que el impacto productivo fue bajo".

Sin embargo, el crecimiento del cultivo en la provincia plantea nuevos desafíos. En los últimos años, la superficie sembrada con girasol en Córdoba pasó de unas 70.000 a cerca de 250.000 hectáreas. "A medida que crece la superficie cultivada, también aumentan las posibilidades de que los patógenos se establezcan y se expandan", advirtió el especialista.

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Cinco enfermedades en foco

Entre las patologías detectadas, la más frecuente fue la mancha por alternaria, que afecta el tejido foliar y puede provocar pérdidas de hasta el 70% en casos severos. En los ensayos, mostró una alta incidencia -entre 10% y 90% según el híbrido- aunque con niveles de daño relativamente bajos.

También se registró la presencia de roya negra, otra enfermedad foliar que puede generar pérdidas de hasta el 80%. En uno de los sitios evaluados apareció en el 100% de los híbridos, con incidencias de entre 80% y 100% y una severidad moderada.

La roya blanca, asociada a temperaturas más frescas, tuvo una presencia más limitada, aunque alcanzó hasta el 46% de los materiales en uno de los ambientes. Su severidad fue baja, con niveles inferiores al 3%.

Otra de las enfermedades con alta prevalencia fue el escudo negro del tallo, que se detectó en prácticamente todos los ensayos. Esta patología puede comprometer tanto hojas como tallos y, en escenarios severos, generar pérdidas superiores al 50%.

Por último, se identificó en baja proporción el cancro del tallo, una enfermedad que puede provocar el quiebre de plantas y afectar el capítulo. Aunque en esta campaña su impacto fue mínimo, los especialistas advierten que puede ocasionar pérdidas cercanas al 40% en condiciones favorables para su desarrollo.

Clave: híbridos y monitoreo

Uno de los principales aportes del trabajo es la evaluación comparativa del comportamiento sanitario de los distintos híbridos. Según el INTA, esta información resulta clave para la toma de decisiones productivas, ya que permite seleccionar materiales no solo por rendimiento sino también por su tolerancia a enfermedades.

En este escenario, los especialistas coinciden en que el monitoreo temprano y continuo será determinante. "Cuando las condiciones ambientales favorecen el desarrollo de enfermedades, el seguimiento previo permite definir la necesidad de aplicar fungicidas y evitar pérdidas", concluyó Alberione.

Así, el girasol consolida su avance en la región, pero con un desafío creciente: sostener su expansión con un manejo sanitario cada vez más preciso y estratégico.

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