En el VIII Congreso Argentino de Girasol de ASAGIR, empresarios, funcionarios y referentes institucionales coincidieron en que el cultivo atraviesa una etapa de expansión inédita. Y aseguraron que tiene margen para escalar todavía más en los próximos años.
La definición más contundente la dio Gustavo Idígoras, presidente de CIARA-CEC, al afirmar que "el girasol es la estrella del agro en la Argentina" y lo seguirá siendo "en los próximos cinco años". En esa misma línea, sostuvo que el crecimiento ya mostrado por la cadena obliga a resolver los puntos débiles que todavía condicionan su consolidación internacional.
En esta línea, Idígoras planteó: "Argentina puede duplicar las exportaciones del complejo de girasol en los próximos 5 años". Y remarcó: "El mundo miraba a Ucrania, a Rusia, al Mar Negro. Hoy miran a la Argentina",al describir el nuevo posicionamiento del país en el mercado global.
Los condicionantes del salto exportador
Pese al entusiasmo, Idígoras advirtió que el escenario de expansión no está exento de las trabas logísticas derivadas de los bloqueos de transportistas en el sur bonaerense. Y alertó que "esto que parece un problema solo nuestro, hoy lo sufren los compradores en la India, en Turquía, en Bulgaria, afectando la reputación de nuestro país".
Al respecto, el representante de CIARA-CEC, afirmó: "En los últimos siete días no pudimos cargar un solo barco en Bahía Blanca y en Quequén". Y fue más allá al señalar que "todo este escenario de crecimiento fenomenal, por pequeñas cosas puede ponerse en riesgo".
En paralelo, también reclamó una mejora en las condiciones tributarias para acompañar la expansión del complejo. Y señaló: "Hay un tema importante, los derechos de exportación. Hoy están en el 4,5%. Somos una economía regional".
Para Idígoras, "tener retención cero es una condición sine qua non para seguir creciendo en esta estrategia". En un contexto en el que el sector proyecta superar las 4 millones de hectáreas y pasar de 1,5 a 3 millones de toneladas exportadas de aceite.
Una oportunidad que pide previsibilidad
Desde el Gobierno, el subsecretario de Mercados Agroalimentarios e Inserción Internacional, Agustín Tejeda, coincidió en que el escenario internacional presenta una ventana favorable para la Argentina. Y aseguró que existe "un mercado complejo pero que demanda atributos bien específicos que Argentina tiene" y sostuvo que la estrategia oficial apunta a consolidar al país "como un proveedor confiable, previsible y eficiente".
Además, Tejeda subrayó: "Argentina se convirtió en 2025 en el principal proveedor del principal mercado mundial de aceites vegetales", haciendo referencia a las ventas de aceite de soja y girasol hacia India. Y destacó que, en el primer trimestre del año, "hubo un crecimiento interanual de 18% en la exportación de aceites vegetales".
En el plano institucional, Ángeles Naveyra, presidenta de Barbechando, puso el foco en la necesidad de generar consensos duraderos para evitar cambios bruscos en las reglas de juego. En esta línea afirmó que "el agro no depende del color político, sino que necesitamos que los legisladores voten conociendo el impacto que tienen las leyes para la Argentina".
La mirada empresaria
Alfredo Castiglione, de Bunge, sostuvo que "hay una oportunidad única en el reposicionamiento de Argentina en el mercado internacional". Y remarcó que el desafío pasa por mejorar "las tácticas desde el campo hasta al puerto", con foco en sustentabilidad, manejo portuario y eficiencia exportadora.
A su vez, Jaime Acuña, de Cofco, destacó: "Estar sentado acá con casi 7 millones de toneladas de producción de girasol era impensable", aseguró. Según su visión, esa reacción productiva colocó al país "como un proveedor confiable en un mundo en conflicto", en un momento en que la demanda global de aceites sigue firme.
Por último, Mariano Tortul, de Unión Agrícola de Avellaneda, vinculó el potencial del girasol con la agenda energética global. Además, señaló: "El mundo está focalizado en la energía", y consideró que el mayor consumo de aceites abrirá nuevas puertas para la cadena.
El girasol ya dejó de ser una promesa y empezó a jugar un papel estratégico en el sector agroindustrial y exportador argentino. Sin embargo, para sostener ese salto todavía necesita resolver los principales obstáculos que lo frenan puertas adentro, dentro de los que se encuentran las limitaciones logísticas, los conflictos gremiales, la presión de los derechos de exportación y, sobre todo, la falta de reglas de juego estables que garanticen previsibilidad para consolidar inversiones y expandir su presencia en los mercados internacionales.
