El Producto Interno Bruto (PIB) de la agricultura de Brasil registró un crecimiento del 11,7% en 2025 respecto al año anterior, según datos divulgados por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE). En valores corrientes, el valor agregado bruto del sector alcanzó unos US$ 150.000 millones, lo que representa aproximadamente el 6,1% del PIB nacional.
En el mismo período, el PIB total del país creció 2,3%, totalizando unos US$ 2,45 billones, lo que evidencia que el desempeño del agro fue ampliamente superior al promedio de la economía brasileña.
Para el ministro de Agricultura y Ganadería de Brasil, Carlos Fávaro, estos resultados confirman el rol estratégico del sector. "Una vez más, la agricultura brasileña se consolida como un pilar fundamental de la economía nacional. Incluso frente a dificultades específicas, como la baja en los precios de las materias primas y el endeudamiento en algunos segmentos, la resiliencia, la competencia y la capacidad productiva del sector han sido decisivas para el crecimiento de Brasil", afirmó.
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Según el IBGE, el desempeño positivo del sector estuvo vinculado principalmente al aumento de la producción y la productividad agrícola, con cultivos que alcanzaron niveles récord. Entre ellos se destacó el maíz, cuya producción creció 23,6%, mientras que la soja registró un incremento de 14,6%, consolidando a Brasil como uno de los mayores productores y exportadores de granos del mundo.
Otros cultivos también mostraron un fuerte desempeño durante el año, como el tabaco, que aumentó 29,8%, y la naranja, con un crecimiento del 28,4%. El trigo, por su parte, avanzó 3,7%, mientras que el sector ganadero también contribuyó positivamente al resultado general del agro.
En la comparación entre el cuarto trimestre de 2025 y el mismo período de 2024, el PIB nacional creció 1,8%, mientras que el valor agregado de la agricultura avanzó 12,1%, reflejando la fortaleza de la producción agropecuaria brasileña.
El crecimiento del sector también está vinculado a la incorporación de tecnología, biotecnología y agricultura de precisión, además de sistemas productivos más eficientes que permiten aumentar la productividad. A esto se suma la fuerte demanda internacional de alimentos y materias primas agrícolas, especialmente desde mercados asiáticos.
De esta manera, el agro continúa consolidándose como uno de los pilares estructurales de la economía brasileña, no solo por su aporte al PIB, sino también por su impacto en la generación de empleo, exportaciones y desarrollo regional.
