INTA

De la Pampa a Cuyo: el avance de los espacios de conservación en el agro

Con una red de seis sitios piloto en todo el país, el INTA impulsa un proyecto de coinnovación pública y privada para transformar áreas marginales en herramientas de control biológico y regulación hídrica

13 Abr 2026

La integración de la biodiversidad en los sistemas productivos dejó de ser una visión teórica para convertirse en una herramienta de gestión técnica. En el marco del proyecto "Estudio de Espacios de Conservación de Agroecosistemas", financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el INTA lidera una estrategia nacional que abarca desde cultivos extensivos pampeanos y ganadería en el Espinal hasta vitivinicultura en la región de Cuyo.

El objetivo central de la iniciativa es poner en valor sectores del campo históricamente relegados, tales como bordes de caminos, taperas o bajos inundables. Según explica Pablo Cavigliasso, del INTA Marcos Juárez, el propósito es que estas áreas dejen de ser marginales para integrarse al funcionamiento del agroecosistema, aportando servicios clave como el control biológico de plagas, la provisión de polinizadores y la regulación hídrica.

Codiseño y validación a campo

Para garantizar la aplicación de estas prácticas, el proyecto se estructura en una red de seis sitios piloto que se extienden desde Córdoba hasta el norte de la Patagonia. Bajo una metodología de coinnovación, investigadores y extensionistas trabajan junto a los productores en el codiseño de sistemas óptimos que sean factibles de implementar según la realidad productiva de cada zona.

En la región de Cuyo, el foco se centra en la fruticultura bajo riego y la vitivinicultura. Al respecto, Andrea Goijman (especialista del INTA e integrante de InBioAgro) destaca la importancia de mantener la vegetación entre líneas en sistemas perennes. Esta práctica no solo promueve la biodiversidad, sino que actúa como una solución técnica directa para mitigar la erosión del suelo y la pérdida de nutrientes en comparación con los suelos desnudos.

Del laboratorio a la finca

La articulación con el sector privado constituye el eslabón final para validar estas metodologías en condiciones reales. Experiencias en bodegas mendocinas ilustran esta transición: mientras que Doña Paula rediseñó sus cuadros incorporando parches de vegetación y estudios de biodiversidad para optimizar el uso de insumos, Domaine Bousquet logró evolucionar su histórica base orgánica hacia esquemas certificados de vitivinicultura regenerativa.

Hacia una producción resiliente

Para José Portela, director del INTA La Consulta, estos convenios de cooperación técnica son fundamentales para que la ciencia se valide a campo. La iniciativa, coordinada por Cavigliasso y Natalia Fracassi (INTA del Delta del Paraná), busca finalmente "sistematizar la información para cada tipo de sistema y ponerla a disposición del productor, junto con un recorrido práctico de los pasos a seguir".

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