El senador nacional por La Libertad Avanza, Francisco Paoltroni, volvió a encender un debate sensible en Argentina al afirmar que la caída del consumo de carne vacuna en el país debe interpretarse como un retorno a "la normalidad mundial", y que dicho consumo es comparable a "andar en una Ferrari", es decir, un lujo.
Paoltroni, quien además es empresario y productor agropecuario, hizo estas declaraciones en diálogo con un medio radial. Para graficar su postura señaló: "Si vos toda la vida anduviste en Ferrari, sin saber que era un lujo, sí, te puede doler un poco. Pero andar en Ferrari es un lujo. Bueno, comer ojo de bife en el mundo es un lujo. Desde hace ochenta años en la Argentina."
Según el legislador, la actual caída del consumo interno de carne vacuna no debe verse como un fracaso, sino como un proceso de ajuste hacia patrones internacionales de alimentación, donde el vacuno ocupa un lugar secundario frente al pescado, el pollo o el cerdo.
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Contexto económico y consumo histórico
Argentina, históricamente entre los mayores consumidores de carne vacuna per cápita del mundo, ha visto una marcada caída en las ingestas de carne en los últimos años. Datos del sector privado indican que el consumo anual por habitante cayó a niveles no vistos en más de dos décadas, con cifras alrededor de 48 kilos en enero de este año, lejos de los cerca de 100 kilos anuales que se registraban décadas atrás.
Esta contracción en el consumo interno ocurre en paralelo a niveles de precios que, medidos en moneda local y en dólares, están entre los más altos de la región. En varias provincias, el kilo de asado supera valores récord y algunos cortes populares ya rondan los $20.000 en mostrador, producto de una combinación de menor oferta, aumentos recientes y movimientos especulativos de mercado.
De hecho, un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) señala que los precios de la carne vacuna crecieron en 2025 más del doble que la inflación general, manteniendo al producto como uno de los bienes alimentarios de más difícil acceso para gran parte de la población.
Reacciones
Las palabras de Paoltroni generaron una ola de reacciones en redes sociales y en distintos ámbitos políticos y sociales. Para muchos argentinos, la comparación entre un alimento básico para la cultura local -el asado y otros cortes- y un auto de alta gama fue recibida como una falta de empatía con la situación económica real de millones de familias.
Gran parte del debate gira en torno a la interpretación del fenómeno: mientras sectores del agro remarcan que el consumo se está acomodando a un nivel que consideran "normal", analistas económicos y organizaciones de consumidores ponen el foco en la pérdida del poder adquisitivo de los salarios y en la necesidad de políticas que favorezcan el acceso de los hogares al alimento.
El mercado ganadero y la producción
Paoltroni atribuyó también parte del contexto actual a decisiones de política económica de años anteriores. El senador mencionó que, durante gobiernos anteriores, con controles a exportaciones y cargas impositivas, se perdió stock ganadero y se dificultó el crecimiento de la producción, lo que -según él- contribuyó a la actual situación.
Sin embargo, datos del mercado muestran que, más allá de los vaivenes políticos, la oferta para faena no ha logrado recuperarse a niveles previos de décadas pasadas, y la presión de la exportación -con precios internacionales atractivos- continúa dejando menos volumen disponible para el consumo interno.
En síntesis, las declaraciones de Paoltroni abrieron un amplio debate sobre el precio de los alimentos, la identidad alimentaria argentina y el acceso a bienes considerados tradicionales para la dieta local. Más allá de la metáfora de la "Ferrari", la discusión pone en evidencia tensiones profundas entre producción, mercado y consumo, en un momento en que los precios de la carne vacuna continúan siendo un tema central en la agenda pública.
