La Cámara Argentina de Productores Avícolas (CAPIA) lanzó una fuerte advertencia al Gobierno nacional y reclamó la implementación inmediata de un plan de vacunación estratégica contra la Influenza Aviar Altamente Patógena (IAAP), al considerar que la política actual dejó de ser efectiva frente al nuevo escenario sanitario. Según la entidad, la continuidad de la estrategia de "no vacunar" pone en riesgo la estabilidad de la producción y acelera el deterioro del productor primario.
El planteo surgió luego de que Argentina perdiera por tercera vez su estatus sanitario ante la OMSA y tras la detección de brotes en establecimientos comerciales de Buenos Aires y Córdoba. En ese contexto, CAPIA sostuvo que el criterio vigente "ha quedado obsoleto" y que insistir con esa postura solo conduce a una mayor fragilidad del sistema productivo.
La entidad afirmó que se está exponiendo al 94,75% de la producción nacional, destinada al consumo interno, para resguardar un segmento exportador de productos frescos que representa apenas el 5,25% del total. Desde esa mirada, la asimetría que define la toma de decisiones sanitaria tiene un alto costo productivo y social.
CAPIA también remarcó que otros países ya avanzaron en la vacunación como herramienta de protección frente al virus. En el comunicado señaló que naciones de la Unión Europea, de América y también China ya aplican esta política sanitaria, mientras que Argentina mantiene una postura que deja al productor "desnudo" frente a la enfermedad.
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El riesgo en la producción de huevos
La preocupación es todavía mayor en el sector de postura, donde el impacto de un brote puede ser devastador. CAPIA explicó que, a diferencia del pollo de engorde, la producción de huevos tiene una estructura de riesgo mucho más concentrada, por lo que la aparición de influenza aviar en una granja implica consecuencias inmediatas y de gran escala.
Bajo los protocolos actuales del SENASA, un brote en una unidad productiva de postura supone el sacrificio total de las aves, la pérdida del capital de trabajo y la ausencia de indemnizaciones, además del consiguiente impacto sobre el empleo. En ese escenario, no solo queda comprometida la continuidad de la empresa sino también la fuente laboral de quienes dependen de esa actividad.
En ese marco, el presidente ejecutivo de CAPIA, Javier Prida, sostuvo: "No estamos vacunando, y al tener influenza aviar nos cierran los mercados. Y si vacunamos, nos cierran los mercados por vacunar. ¿No vale la pena vacunar y listo, y se terminó?".
Prida también puso el foco en la falta de resguardo para el productor afectado por un brote. Y afirmó: "El productor y los trabajadores de una granja que tiene influenza aviar hoy quedan en la calle, viene el Estado, y cumple con la normativa de OMSA y te mata los animales. Y encima no hay indemnizaciones, estamos desnudos".
Frente a este cuadro, CAPIA propuso que el Estado nacional adopte una estrategia de vacunación para las aves de ciclo largo. El esquema sugerido contempla la vacunación masiva para preservar la sanidad del rodeo nacional de gallinas ponedoras y la negociación de protocolos específicos con los países compradores para exportar desde granjas certificadas como no vacunadas.
En el cierre del comunicado, Prida insistió: "La sanidad animal debe ser la prioridad. Seguir esperando es aceptar la desaparición sistemática de productores que hoy no tienen ninguna red de contención frente a la enfermedad y arriesgar el acceso de la mayor proteína animal que consumen los Argentinos". Con ese mensaje, CAPIA insistió en la necesidad de vacunar, para evitar que la influenza aviar se transforme también en una crisis productiva y social de mayor escala.
