Polinizadores

Biodiversidad como insumo: por qué los refugios naturales son clave para estabilizar la producción

Un estudio internacional con participación de la FAUBA advierte que la pérdida de hábitats naturales pone en riesgo la productividad en cultivos clave. Mantener refugios silvestres no solo protege el ecosistema, sino que evita costos extras como el alquiler de colmenas

9 Mar 2026

La tendencia es global y el diagnóstico claro: la homogenización del uso de la tierra y la pérdida de hábitats naturales están reduciendo las poblaciones de polinizadores. Según Mariano Devoto, docente de Botánica General en la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA), la agricultura y la urbanización avanzan sobre las áreas silvestres, eliminando los espacios que estos insectos necesitan para alimentarse y refugiarse.

Mariano Devoto. 

El impacto en el rinde

Para el productor, esto no es solo un tema ambiental, sino una cuestión de rentabilidad. La evidencia científica demuestra que, ante una polinización insuficiente, los rindes de cultivos dependientes de insectos (como frutales, hortalizas, girasol o café) muestran caídas de entre el 10% y el 20%.

"Si el rendimiento de un cultivo cae por no tener polinizadores, un diez o un veinte por ciento, el productor debe salir a alquilar colmenas. Ese costo es evitable manteniendo refugios silvestres. No requieren mucho manejo y brindan polinizadores gratuitos".

¿Cuánto hábitat natural necesita el campo?

Un estudio liderado por la Universidad de Wageningen (Países Bajos) en el que participó la FAUBA analizó 1.250 paisajes agrícolas en 19 países para determinar el "piso" de superficie silvestre necesario para evitar la extinción local de estas especies:

Imagen: jeffollerton.co.uk

"Los resultados muestran que las mariposas son el grupo más sensible: necesitan un 37% de hábitat natural. Por su parte, los abejorros requieren un 18%, y las abejas, un 16%".

Calidad sobre cantidad: el manejo del lote

No se trata solo de "ceder" superficie, sino de cómo se gestiona. Desde el estudio, se plantea una visión realista que propone primero alcanzar los porcentajes mínimos de superficie y luego asegurar su calidad mediante:

Siembra de mezclas florales adecuadas
- Manejo inteligente de los bordes de caminos
- Evitar el pisoteo del ganado y el paso de maquinaria en zonas de reserva
- Controlar las aplicaciones de agroquímicos en áreas de refugio

El desafío de la "agricultura que se viene"

Para el especialista de la FAUBA, el gran cambio pasa por considerar a la biodiversidad como un insumo medible y valorable en términos económicos.

 "Es un recurso a cuidar. Quizás implique complicarse un poco como decisor o contratista, pero es la agricultura que se viene", concluye Devoto.

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