plaga en expansión

Avanza el picudo negro hacia el corazón productivo del país y crece la preocupación sanitaria

Especialistas del INTA y del Senasa alertan por la expansión de la plaga fuera de su zona histórica y ponen el foco en el rol de la maquinaria agrícola en su dispersión.

5 May 2026

El picudo negro de la vaina de la soja (Rhyssomatus subtilis) dejó de ser un problema acotado al norte argentino para convertirse en una amenaza emergente en el centro del país. Tras dos décadas de presencia concentrada en el NOA, la plaga dio en las últimas campañas un salto geográfico significativo que enciende alarmas en la principal región sojera.

De acuerdo con registros del Sistema Nacional de Vigilancia y Monitoreo de Plagas del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Sinavimo), el insecto fue detectado por primera vez en la campaña 2005/2006 en Santiago del Estero. Desde entonces, su avance fue progresivo pero sostenido, alcanzando provincias como Tucumán, Catamarca y Salta.

Sin embargo, el escenario cambió en los últimos años. Entre 2022 y 2025, se reportó una expansión hacia nuevas áreas productivas, además de su presencia en el Chaco. El dato más relevante llegó hacia el final de la campaña 2024/2025, cuando se confirmó su aparición en el centro-norte de Córdoba, fuera de su área histórica. Durante la campaña 2025/2026, técnicos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) verificaron la presencia extendida del picudo en distintos departamentos cordobeses, mientras que también fue detectado en Ceres, Santa Fe. Este avance hacia el núcleo agrícola podría marcar un punto de inflexión en la dinámica de la plaga.

Un avance impulsado por la actividad humana

Los especialistas coinciden en que este crecimiento no responde a mecanismos naturales. "El salto geográfico tan marcado de un año a otro no obedece a patrones naturales de dispersión, sino que puede estar asociado al movimiento de maquinarias y vehículos entre zonas productivas", advirtió la investigadora María Guillermina Socías. Esta hipótesis refuerza la necesidad de implementar controles sanitarios estrictos en el traslado de equipos agrícolas, ya que la dispersión involuntaria podría estar acelerando la colonización de nuevas regiones.

"El salto geográfico tan marcado de un año a otro no obedece a patrones naturales de dispersión, sino que puede estar asociado al movimiento de maquinarias y vehículos entre zonas productivas"

Daños silenciosos pero significativos

El picudo negro presenta características biológicas que dificultan su manejo. Se trata de una especie univoltina -con un solo ciclo anual- que acompaña al cultivo de soja durante todo su desarrollo. Los adultos afectan los brotes tiernos, pudiendo frenar el crecimiento de la planta, mientras que las larvas generan el mayor impacto al alimentarse de los granos dentro de las vainas. Este daño directo se agrava por la apertura de puertas de ingreso a patógenos y humedad, deteriorando la calidad del grano. A su vez, su comportamiento complica el monitoreo: tiene hábitos crepusculares, se oculta entre residuos vegetales y puede simular estar muerto ante amenazas. Además, gran parte de su ciclo transcurre protegido dentro de la planta o en el suelo, limitando la eficacia de los controles químicos. Otro aspecto crítico es su emergencia en "pulsos" tras lluvias importantes, lo que reduce la duración de los tratamientos y exige estrategias de manejo más ajustadas.

Los adultos afectan los brotes tiernos, pudiendo frenar el crecimiento de la planta, mientras que las larvas generan el mayor impacto al alimentarse de los granos dentro de las vainas

Prevención y manejo: claves para contener la plaga

Frente a este escenario, los especialistas proponen una estrategia basada en la prevención. La rotación de cultivos con especies no hospederas, como gramíneas, aparece como una herramienta central para interrumpir el ciclo biológico del insecto, especialmente si se aplica de manera regional. El segundo eje es el manejo sanitario: la limpieza exhaustiva de maquinaria y vehículos que se trasladan entre campos resulta fundamental para evitar la propagación. También se destaca la importancia del monitoreo temprano. En lotes con antecedentes o sospecha de presencia, se recomienda revisar las vainas en busca de perforaciones y abrirlas para detectar larvas o daños internos. En este contexto, desde el INTA se impulsa una red de colaboración entre investigadores, extensionistas y actores del sector privado, con el objetivo de fortalecer la vigilancia y mejorar las estrategias de control.

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