Invernada apícola

Apicultura: el manejo otoñal que define la fortaleza y productividad de las colmenas

Especialistas del INTA Rafaela advierten que el manejo sanitario y nutricional en esta etapa es decisivo para la supervivencia de las colonias y su rendimiento en la próxima campaña.

1 May 2026

Con el cierre de la cosecha de miel, los apiarios ingresan en una fase crítica: la invernada. Lejos de ser un período de inactividad, este momento exige un manejo preciso y planificado que permita a las colmenas atravesar los meses de menor oferta de néctar y polen en condiciones óptimas.

Desde el INTA Rafaela destacan que el éxito de la próxima temporada comienza a construirse ahora. "Lo que se haga en este momento, desde la sanidad, la alimentación y la organización del apiario, define la capacidad de las colmenas para atravesar el receso y arrancar con fuerza el próximo ciclo productivo", explicó la especialista Natalia Bulacio Cagnolo.

"Lo que se haga en este momento, desde la sanidad, la alimentación y la organización del apiario, define la capacidad de las colmenas para atravesar el receso y arrancar con fuerza el próximo ciclo productivo".

Diagnóstico y categorización: el primer paso

El punto de partida es conocer el estado real de cada colonia. Para ello, la categorización según la cantidad de cuadros cubiertos por abejas resulta una herramienta clave. Las colmenas con más de siete cuadros presentan mayores probabilidades de superar el invierno sin inconvenientes, mientras que aquellas con cinco o seis cuadros requieren seguimiento y las más débiles necesitan intervenciones específicas. Este ordenamiento permite priorizar acciones dentro del apiario. El objetivo es que la mayor cantidad de colmenas ingrese al invierno en la categoría más alta, asegurando así una base productiva sólida para la próxima campaña.

Sanidad: foco en la varroa y nuevas amenazas

El control sanitario es otro de los pilares del manejo otoñal. En particular, el monitoreo y tratamiento contra la varroa resulta determinante. Se recomienda evaluar al menos el 10% del apiario -con un mínimo de seis colmenas- mediante la prueba del frasco, tanto antes como después del tratamiento. En esta época, los niveles de infestación pueden ubicarse entre el 5% y el 10%, e incluso alcanzar el 20 %. Sin embargo, el objetivo es reducirlos por debajo del 1%, un umbral clave para atravesar el invierno en buenas condiciones. Además, los especialistas advierten sobre la amenaza del Pequeño Escarabajo de las Colmenas (Aethina tumida), ya presente en países vecinos. En este sentido, recomiendan fortalecer la vigilancia activa, con trampas de monitoreo e inspecciones exhaustivas.

En esta época, los niveles de infestación pueden ubicarse entre el 5% y el 10%, e incluso alcanzar el 20%.

Nutrición estratégica para sostener la colonia

Junto con la sanidad, la nutrición adecuada es fundamental. Las colonias deben contar con reservas energéticas y proteicas suficientes, ya sea generadas naturalmente o mediante suplementación. Entre las estrategias recomendadas se incluye el suministro de jarabe de azúcar (2:1) o jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF 55), aplicado en grandes volúmenes en períodos cortos. Este manejo favorece el almacenamiento de reservas y reduce la postura de la reina. En paralelo, la suplementación proteica -con al menos un 20 % de proteína- es clave para el desarrollo de las abejas nodrizas. Estas deben colocarse cerca del nido de cría para mejorar su aprovechamiento. Un aspecto central es el desarrollo de los cuerpos grasos, donde se almacenan lípidos, proteínas y glucosa, además de compuestos vinculados a la detoxificación, fortaleciendo la resistencia de las abejas.

Las colonias deben contar con reservas energéticas y proteicas suficientes, ya sea generadas naturalmente o mediante suplementación.

Planificación integral para una mejor temporada

Más allá de las prácticas puntuales, desde el INTA subrayan la necesidad de una mirada integral del apiario. La organización de la cámara de cría, la disponibilidad de reservas, el control sanitario y decisiones como el recambio de reinas o la conservación del material apícola son determinantes. "Más que el cierre de una campaña, esta etapa representa el punto de partida para construir colmenas más fuertes, sanas y productivas en la temporada siguiente", concluyó Bulacio Cagnolo.

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