La cosecha de Estados Unidos se encuentra prácticamente finalizada con un 96% del área recolectada y alcanzando un nuevo récord histórico de producción con 120,4 millones de toneladas. Este mayor volumen genera una recomposición en los stocks finales, aumentando la relación stocks/demanda respecto al ciclo previo y ubicándose en el nivel más elevado de los últimos doce años.
En este contexto, la mirada de los operadores del mercado de granos se posan en el avance de siembra del hemisferio sur, más precisamente de Brasil y Argentina, segundo y tercer productor mundial de la oleaginosa. La siembra de soja de la campaña 2017/18 en Brasil, se desarrolla a buen ritmo debido a buenas condiciones climáticas durante el mes de Octubre en las principales regiones productoras, consolidando un crecimiento del área sembrada del 3% respecto al ciclo previo.
Este incremento en la superficie se produce a costa del maíz de primera, debido a la abundancia del cereal en el mercado y a los problemas financieros que causó el cultivo en la última campaña. En Argentina, según datos del Ministerio de Agroindustria de la Nación, se sembrarían 1.000.000 de hectáreas menos y en Paraguay el área se mantendría inalterada. Respecto a los volúmenes a cosechar, considerando rendimientos promedios, la producción en estos países sudamericanos sería un 5% más baja que en 2016/17, pero la segunda más alta de la historia. Sin embargo, debe seguirse con particular atención la evolución del cultivo durante los próximos meses para determinar si la proyección subestima o sobreestima la producción real.
A nivel global, la oferta de la oleaginosa para la campaña 2017/18, con 348,9 millones de toneladas, sería levemente inferior al record de 2016/17. El consumo aumentaría en 15 millones de toneladas, presionando a una reducción en la relación stocks/consumo, aunque continúa siendo la segunda relación más alta de los últimos 20 años. Una noticia negativa para la oleaginosa es el incremento en el impuesto a las importaciones de aceites vegetales por parte de India, el mayor importador del mundo de este tipo de productos como medida para defender a sus productores.
En el caso del aceite de soja, el gravamen aumenta de 17,5% a 30%, pero aun así deberá seguir importando más de 15 millones de toneladas, lo cual es un récord. Más allá de los efectos de esta medida, evidencia el mayor grado de proteccionismo de los países sobre sus sectores agrícolas.
En las primeras semanas de la cosecha, los embarques de Estados Unidos alcanzaron las 16.962.669 de toneladas, un 35% por encima del promedio de las últimas cinco campañas a la misma fecha, pero por debajo del ciclo 2016/17. Considerando los compromisos de venta, más de la mitad de las 61,2 millones de toneladas que el USDA proyecta en concepto de exportaciones para la campaña 2017/18 ya se encuentran efectivizadas.
La demanda de soja por parte de China continúa siendo el principal sostén de los precios, debido a que el aumento del 4% en el consumo mundial es prácticamente conducido por este país. Para la campaña 2017/18, la importación de soja alcanzaría las 97 millones de toneladas, marcando un nuevo récord histórico. Este consumo obedece a la mayor demanda de carne y pescados por parte de una población que crece, la rápida urbanización, ingresos que aumentan y una mejora en los estándares de vida. La necesidad de alimentos de alto contenido proteico en las dietas ha llevado a un aumento en la molienda de soja. Debido a que un incremento en la superficie agrícola es una restricción en China, el gobierno ha decidido destinar el área sembrada, en su mayor medida, a los cereales en detrimentos de las oleaginosas, invirtiendo, en cambio, en plantas de molienda para producir aceite y harina con soja importada.
La posición de los fondos especulativos continúa siendo compradora, influidos principalmente por la prima climática sobre la siembra de la oleaginosa en Sudamérica. Más allá de que el área se incrementaría en Brasil, alguna dificultad en el ritmo de siembra podría generar alguna reacción en los precios. Con una producción récord en Estados Unidos, si se observa una consolidación en los valores productivos de Argentina y Brasil podrían comenzar a desprenderse de esas posiciones generando una caída en los precios o, por lo menos, generar una limitante a la suba de los mismos.
A la fecha, las compras de soja por parte de exportadores e industriales alcanza el 70% de la producción 2016/17, porcentaje superior a la campaña anterior, pero por debajo del promedio de las últimas cinco campañas. El dinamismo de la comercialización está dado básicamente por la mayor demanda de las industrias cuyo ritmo se aceleró en detrimento de la exportación del grano.
