La Argentina dispuso extremar los controles sanitarios y relevar la trazabilidad de los alimentos cárnicos procedentes de Brasil, sin disponer cierre del mercado tras el escándalo que enfrentan varios frigoríficos del país vecino por la venta de carne adulterada o en mal estado, algo que para especialistas privados puede perjudicar también al sector local.
El director nacional de Inocuidad y Calidad Agroalimentaria del SENASA, Jorge Dal Bianco, informó hoy que la autoridad fitosanitaria dispuso "un grado de mayor presión" sobre los alimentos provenientes de Brasil, sin restringir su ingreso al país.
"Toda la mercadería que ingresa a Argentina -dijo Dal Bianco- es intervenida en función de un análisis y la toma de muestras que son procesadas en laboratorio en busca de sustancias químicas o microbiológicas, con rigor científico, para con más exigencia ponerla en un sistema de vigilancia".
En declaraciones a radio Colonia, el directivo del SENASA aseguró que por lo sucedido en Brasil "no es motivo para festejar: no puede haber hoy ningún negocio que esté por encima de la salud de la gente".
Consultores ganaderos como Miguel Gorelik y Víctor Tonelli sobre el caso, aseguraron que la noticia y las reacciones que están teniendo países como China o la Unión Europea, podría tener también un efecto negativo sobre la región.
Según Gorelik, "nunca hay beneficio con estos escándalos, ya que tiñe de sospecha a todo el orden de la carne, debido a que el consumidor no discrimina. Puede haber una pequeña ventaja comercial, pero en lo general, Argentina también sale perjudicada".
Tonelli en tanto consignó que "la primera sensación es que no es una buena noticia, ya que asusta a los consumidores, y como en otras ocasiones, no resulta bueno para la actividad cárnica en general. Para Argentina, no es de esperar que sumen ni resten" las denuncias que pesan sobre algunos frigoríficos brasileños.
Las investigaciones que realizó la Policía Federal brasileña por denuncias de carne comercializada en mal estado dispararon la fiscalización de unas 5.000 plantas, que dejó un saldo de tres frigoríficos clausurados y otros veinte también con observaciones, además de unos 30 inspectores detenidos por permitir la adulteración de alimentos.
Tras conocerse el viernes pasado la noticia, la Unión Europea dispuso la suspensión de las licencias de exportación de cuatro establecimientos implicados en el caso, mientras que una comitiva europea visitará Brasilia el lunes próximo.
El gobierno brasileño instó hoy a los países de la Organización Mundial de Comercio (OMC) a no restringir de manera "arbitraria" el acceso de carne, posición que promovió tras conocerse la noticia de las medidas que adoptaron China, Hong Kong y Chile, entre otros.
Desde Uruguay, el gobierno de Tabaré Vázquez expresó que el mercado oriental no está en condiciones de reemplazar a Brasil en el mercado cárnico ante las suspensiones que están sufriendo algunos de sus exportaciones por el escándalo llamado "Carne Débil".
