Preocupación

1,4 millones de hectáreas bajo el agua

Por malas prácticas hidráulicas y ambientales, los efectos de las crecientes de los ríos Paraná, Uruguay y Gualeguay, se convirtieron en desastre

15 Mar 2016

El ex-titular de la Sociedad de Islas del Ibicuy, Armando Cadoppi explicó que “es necesario que Macri y Bordet vean in situ cómo está la zona, para atender la situación de desastre y convocar a especialistas para la elaboración de un proyecto productivo, social y ambiental sustentable para la recuperación definitiva del Delta”.

El Delta del Paraná es el reservorio de agua dulce más importante del país. Abastece a casi 20.000.000 de personas y sostiene a las producciones forestal, ganadera, apícola, turística y otras vinculadas con el trabajo local, con amplias posibilidades de aportar al crecimiento y desarrollo nacional.

Cadoppi cargó contra quienes se defienden del agua de otra manera: “solo no están inundados aquellos que hicieron grandes obras de defensa -a todas luces irregulares y sin aprobación del Corufa (único organismo responsable del tema en la provincia)- pero que inundan a los demás e impiden la salida de las aguas”.

“En épocas de aguas bajas, durante la gobernación de Sergio Urribarri, se hicieron obras públicas y privadas que no respetaron elementales normas hídricas ni ambientales. El resultado: el desastre productivo, económico, social y ambiental que está a la vista de todos. Los únicos que no lo ven son los funcionarios de la nación o la provincia, que son los responsables del tema”, fustigó.

El ruralista indicó que los isleños reclaman “la presencia urgente del presidente, Mauricio Macri, y del gobernador, Gustavo Bordet. Además, que se abran las obras públicas y privadas ilegales que impiden la libre circulación del agua hacia los grandes ríos; que se convoque a especialistas en humedales para planificar el futuro de vida y producción sustentables para la región y se establezca la exención impositiva para todos los habitantes y productores afectados. Quien no produce, no puede pagar”.

El Delta entrerriano se está convirtiendo, poco a poco, en un laberinto infranqueable que crea tapones que inundan sin piedad islas y costas desprotegidas, a causa de los endicamientos, albardones y canales artificiales. Cadoppi señaló que cada vez más “preocupa la falta de regulaciones, controles y de un plan integral del manejo del agua”.

De a poco, las islas fueron perdiendo el efecto de capacidad regulatoria, como consecuencia de los murallones levantados para emprendimientos inmobiliarios o agrarios. Una realidad que los gobiernos y la justicia obvian para que no los roce.

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