Mientras los consumidores recuperan poder adquisitivo frente a alimentos básicos, según un estudio de Coninagro, los productores enfrentan una fuerte caída en la rentabilidad.
La huella de carbono y el consumo de agua del pollo argentino están por debajo del promedio internacional. El estudio también advierte que el consumidor final es responsable del 28% de las emisiones.