"Una reforma constitucional sería mas traumática que la de 1994"

15 Oct 2012
Actualmente la economía argentina enfrenta cuatro problemas “no nuevos”, para los cuales se dieron desde el Ejecutivo y el Banco Central (BCRA) tres respuestas inadecuadas.

El primer problema está vinculado con el mercado cambiario ya que el cepo llegó para quedarse. Sólo se desarma con un gran nivel de confianza y eso es irrecuperable. Esto no es una opinión ya que se basa en los números, hay que recordar las perspectivas de buena cosecha en el país -lo que implicaría mayor entrada de dólares-, la sequía en Estados Unidos -que mantendría elevados los precios de las commodities- y el probable no pago del Cupón PBI -la economía local debería incrementar mucho su crecimiento hasta fin de año para forzar ese pago-.

Además, según la visión de Mercedes Marcó del Pont, cualitativamente también es deseable el mantenimiento del cepo, agregó. Está sirviendo para no desbarrancar, pero macroeconómicamente estamos en un corralito, al revés del de Domingo Cavallo. El Gobierno te permite moverte en pesos todo lo que quieras, pero no te podés ir.

Otro de los problemas es el déficit fiscal ya que al modelo lo único que le queda es la emisión monetaria por lo que la inflación está garantizada, con un piso anual de 25%.

El tercer problema es el energético ya que Galuccio se está dando cuenta de que no va a conseguir plata para las inversiones previstas por YPF. La legislación insta a no invertir, porque si un empresario hace un pozo, el Estado le dice a quién le vende y a qué precio. Por lo tanto, la única manera se arreglar esto es importando más combustibles.

El problema de la competitividad se está agravando. Es el más conflictivo para el Gobierno y su estrategia es el desdoblamiento del tipo de cambio, de manera de que exista un dólar para el campo y otro para el industrial aceitunero. Esto no es nuevo, se hizo hace 30 años.

Ante estas evidencias resulta necesario dejar de  hablar de mala praxis, esto es el modelo.

Perspectivas

En 2013 la recuperación de Brasil y de las exportaciones automotrices, sumadas a la buena cosecha y los altos precios de las commodities por la sequía en Estados Unidos arrojan un piso de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de 2,5% a 3%. Nunca hemos gozado de tanta bonanza. Gracias al mundo esto puede seguir atado con alambre.

Esta situación puede llevar a una suerte de flexibilización de las importaciones en 2013, año durante el cual no habrá colapso de la economía aunque sí deterioro,  el nivel de actividad puede sufrir una leve mejora y la inflación puede subir un poco.

Entre otras cosas, el atraso cambiario se sostendrá, habrá un freno de las inversiones y se mantendrá el desbalance energético y la emisión monetaria.

Reforma constitucional

En un país normal, las elecciones legislativas del año que viene serían irrelevantes, porque el presidente ya sabe que al finalizar su mandato se tiene que ir, el problema es que ahora no es así.

Cristina Fernández quiere quedarse y hará todo lo posible para ello buscará una nueva reelección -por medio de una reforma constitucional- lo que otorgaría otro sentido a las legislativas de 2013, cuando el oficialismo buscaría conseguir la mayoría parlamentaria necesaria para modificar la Carta Magna.  

Una reforma constitucional impulsada por el oficialismo no sería sólo política como la de 1994, cuando Alfonsín pidió sólo el tercer senador y elección directa del jefe de Gobierno porteño. Esta hipotética reforma sería más traumática, pues estaría en juego la propiedad privada, los recursos naturales y la relación entre la Nación y las provincias, aspectos que los empresarios ya saben pero vienen mirando para otro lado.

*Nota publicada en Comercio y justicia