Tips Políticos: volatilidad e incertidumbre electoral
El centro de la escena política de estos días ha sido copado por la incertidumbre, los rumores y la volatilidad.
La incorporación de Reuteman y la alianza con la UCR ratificada por la convención, parecían marcar un rumbo de consolidación de Mauricio Macri como opositor único al gobierno, que se vería refrendado por una buena elección del pre candidato macrista a intendente en la ciudad de Salta, un buen desempeño en Santa Fe de Miguel Del Sel y un contundente triunfo de Horacio Rodriguez Larreta sobre Gabriela Michetti en las PASO de la Ciudad de Buenos Aires.
Por otro lado, Sergio Massa ponía sus esperanzas de recuperación en el desempeño que tuviera en Salta su pre candidato a gobernador Romero. Elemento que le permitiría, junto a algún acuerdo con los medios de comunicación, al menos detener la caída de los meses anteriores para poder intentar una recuperación.
Al mismo tiempo el kirchnerismo se agarraba de un triunfo municipal en la Provincia de Córdoba para decir “no está muerto quien pelea” mientras el efecto Nisman seguía diluyéndose por propio peso y con la ayuda de bombas de humo como Máximo Kirchner.
Sin embargo nada parece haber sido como parecía, el triunfo que los encuestadores le auguraban a Macri en la capital salteña se convirtió en derrota ante el candidato de Massa, a quien justamente intentaba borrar del mapa en tácito acuerdo con el oficialismo.
En paralelo, el acuerdo con los radicales parece cada vez más restringido a las figuras alrededor de Sanz y se encuentra estancado por la resistencia interna fuerte que ejercen las bases radicales y por la negativa de Macri a establecer algún tipo de acuerdo para reparto de bancas a posteriori de una PASO entre él y el radical.
Mirando hacia adelante surgen las preocupaciones en las filas macristas, o al menos las dudas: “Y si las encuestas se equivocan en Santa Fe como en Salta?”, “Y si a eso se suma una derrota de Horacio Rodriguez Larreta a manos de Michetti luego de que Mauricio se jugó abiertamente por el?”, “Y si para colmo de males, el desempeño en Córdoba es peor de lo esperado”?
La pregunta que se empezó a hacer el macrismo es, de no instalarse la idea de Macri consolidado como líder opositor, como podría instalarse en la Provincia de Buenos Aires?, lugar en el que hoy está muy lejos en las encuestas.
Es muy difícil visualizar un candidato presidencial ganador que esté flojo en Santa Fe y Córdoba, muy débil en el conurbano y con la capital, su bastión, cruzada por una interna partidaria innecesaria.
Por eso es que el macrismo ha pasado de la euforia a la preocupación, de pensar en elegir el momento oportuno para ofrecerle a Massa que baje a la Provincia de Buenos Aires, a buscar la forma de consolidar los territorios que necesita para ganar musculatura presidencial.
Por el lado del Frente Renovador la caída a nivel provincial en Salta fue más dura de los esperado pero se equilibró un poco con el triunfo en la capital norteña. Las esperanzas se cifran en que el amesetamiento macrista se mantenga y en una alianza con De La Sota que le permita hacer pie en Córdoba.
El riesgo es que siguen habiendo fugas o amagues de fuga en la Provincia de Buenos Aires, donde, además y más allá de la baja de Felipe Solá, sigue sin resolverse la cuestión de el exceso de precandidatos a gobernador que tiene la fuerza de Massa.
El massismo se esperanza al pensar que hay una jugada en su contra pero al mismo tiempo esa jugada, fogoneada por el kirchnerismo, deja en claro a sectores de poder antikirchneristas que, en una segunda vuelta, el único que asegura un tirunfo, según sostienen en Tigre, es él.
El sciolismo se consolidaría como el estandarte oficialista, y ante el comportamiento irregular de los otros candidatos, una etapa de cierta tranquilidad en cuanto a problemas para el gobierno y golpes de efecto mediáticos a la Tinelli, parece haber recuperado el centro de la escena y haber demostrado que no hay nada definido.
Siguen pensando en el oficialismo, que prefieren pelear con Macri, para polarizar, para consolidarse como oposición en caso de una derrota y porque creen que el Intendente porteño es más ganable en una segunda vuelta. Incluso la euforia de esta última semana lleva a los más optimistas hasta a aventurar un triunfo en primera vuelta.
A modo de conclusión
Lo único que podemos sacar en claro de este escenario es que si bien el tiempo sigue corriendo, todavía falta mucho y hay mucha tela para cortar. De ninguna manera cualquier escenario que se presente en estos días puede ser tomado como definitivo.Y no parece saludable dejarse llevar por la euforia o la desazón según los gustos que cada uno tenga.
Hasta hace dos semanas el PRO era invencible para muchos y hoy las caras de esos mismos actores son de preocupación.
Cuando miramos fríamente la realidad, vemos que ninguno de los dos extremos se adecúa a la misma: ni, como dijimos en su momento, la “ola amarilla” mostraba una situación definitiva, ni estos días no hablan de una tendencia en baja del macrismo.
El Massa destruido de hace 15 días hoy parece comenzar a rearmarse y el kirchnerismo sin posibilidades comienza a subir algunos escalones.
Por eso, es importante mantener la calma y entender que aún faltan muchas conversaciones por delante, y que al menos por un mes seguiremos en esta situación de alta volatilidad.
Por último, la certeza que tristemente tenemos, es que los candidatos están más dispuestos a disputarse intendentes y gobernadores, y a aparecer en el programa de Tinelli; que a aceptar una serie de debates públicos en los que cuenten a la población cuál es la idea de país que tienen.
Técnico de Globaltecnos