Ganadería

Nueva restricción de oferta ganadera

El sector ganadero argentino está incubando una nueva restricción de oferta: en 2015 ajustará por consumo o precios. Mayor faena de hembras combinada con desastres climáticos.

16 Oct 2014

La semana pasada Luis Magliano, presidente de la empresa argentina Capil, explicó en el Congreso Tecnológico CREA que el mejor momento para comprar es el peor momento. Por ese motivo a mediados del año pasado adquirió al grupo brasileño Marfrig la Cabaña Pilagá.

Una serie de indicios muestran que el mercado ganadero argentino está incubando una nueva restricción de oferta que, en caso de concretarse, deberá ajustar por precios o por consumo interno (la exportación ya no puede ajustar mucho más porque está operando en su mínimo expresión).

Primer dato. En los primeros nueve meses de 2014 la participación de las hembras en la faena total fue de 45.7% versus 42.5% en el mismo período de 2013, según indicó el último informe mensual de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra).

Segundo dato. En enero-septiembre de este año la participación de la exportación en la producción total de carne bovina fue de apenas 7.2%. Se trata de un nivel similar al registrado en el mismo período de 2013 y 2012. Pero lejano al 10.4% y 12.2% de enero-septiembre de 2011 y 2010 respectivamente.

Tercer dato. Este año se registraron (y registran aún) inundaciones y anegamientos en muchas zonas ganaderas bonaerenses que concentran sistemas de producción de cría bovina. Ciccra estima que, de manera conservadora, el desastre climático podría generar una reducción de la zafra de terneros del orden de 600.000 cabezas en 2015.

Cuarto dato. En enero-septiembre de este año la industria frigorífica argentina faenó 9,099 millones de cabezas de ganado vacuno (una cifra 2.7% a la del mismo período de 2013). Pero la producción de carne se ubicó en 2,002 millones de toneladas res con hueso (-5.%) debido a un crecimiento de la faena de animales más livianos (señal de mayor informalidad en el sector).

En definitiva: el mantenimiento del nivel actual de consumo interno de carne vacuna está fundamentado en una mayor faena de vientres –la fábrica de terneros de la industria ganadera– en un marco de desastres climáticos, desincentivos macroeconómicos e ineficiencias que promueven una menor oferta de cabezas vacunas para los próximos años.