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Muñecazo

Gallardo volverá a verse con sus jugadores y llegará la autocrítica profunda que puede llevarse puestos a algunos titulares. Hay varios que están en la mira.

2 Feb 2015

Se hizo escuchar en los primeros minutos de ayer, en el vestuario, y se hará escuchar hoy, a las 9, cuando vuelva a estar delante de sus jugadores. Autocrítica profunda fue la que prometió Marcelo Gallardo y claro que la necesita su River para que vuelva a ser el del semestre pasado. Porque el 0-5 terminó de cerrar un verano pobre en resultados, con un único triunfo, el 4-0 a Independiente, donde sí se vio al campeón de la Copa Sudamericana.

Con respaldo de sobra de los dirigentes (por más que fue una derrota saca-técnicos a ninguno se le cruzó esa idea), el Muñeco está por primera vez ante una situación amarga e incómoda desde que asumió en Núñez. Porque las únicas derrotas oficiales, ante Estudiantes y Racing en el torneo, no tuvieron la contundencia de la del sábado y se dieron en un contexto donde el equipo peleaba Copa y campeonato, y alternaba las formaciones. Ahora el técnico puso a los titulares en los dos Súper, se comió dos derrotas y se repitieron problemas indisciplinarios.

Que Vangioni y Maidana -ambos explusados en Mardel- hayan salido en el entretiempo no fue sólo por bajo rendimiento. Sí influyó más en el caso del zaguero, pero el zurdo, encima, había vuelto a pegar y ser amonestado, justo lo que Gallardo había pedido, en general, y a él en particular, que no ocurriera. Después, Sánchez y Gutiérrez fueron aún más infantiles y poco profesionales. Para ellos se vendrá un buen lavado de cabeza e incluso alguna puede rodar. Será en esa decisión donde el Muñeco mueste su personalidad y autoridad como conductor. Si en Mar del Plata ya había estado enojado, imaginen cómo se sentía después de una derrota histórica en Mendoza. “Bronca hay, y mucha”, declaró con cautela el entrenador.

Desde que Abal pegó el pitazo final, Gallardo trató de enfocar a los suyos y enfocarse él también en San Lorenzo, la Recopa y la primera final del próximo viernes. No es revancha del superclásico, pero hay una copa en juego y eso vale mucho. Sumar otra estrella internacional en apenas nueve días servirá para aplacar un poco (y rápidamente) el dolor de hoy. Una goleada así no pasa como cualquier caída y por eso el equipo ideal ya no lo es. Porque los nervios, el desorden y las irresponsabilidades transformaron al campeón en terrenal. El equipo no está tan corto como antes, así como cuando se lesionó Kranevitter se sintió su ausencia, ahora se siente la de Ponzio porque el tucumano todavía no está en su nivel ideal y ese puesto es clave para el funcionamiento de River. Un River que también necesita recuperar su orden y seguridad en defensa, y que Teo y Mora vuelvan a ponerse en sintonía y tengan ganas de jugar. Así podrá empezar la reconstrucción del campeón, que tal vez el viernes, el día que Gallardo quiere “reivindicarse”, tenga otras caras entre los 11 ya no tan ideales.