Economía

Las empresas de maquinaria en el peor escenario

Relaciones de precios de equipos versus la oleaginosa

17 Feb 2015

La destrucción del precio interno de la soja –producto de menores precios internacionales combinados con un derecho de exportación del 35%– va camino a profundizar la desaceleración de ventas locales de maquinaria agrícola ante la caída del poder de compra de la oleaginosa

En enero pasado el precio relativo de un tractor Valtra BM100 4×4, medido en valor soja, era 17% superior al registrado en el mismo mes de 2014. Con el precio de la soja esperado en mayo próximo (237 u$s/tonelada) esa diferencia se ubicaría en el 40%.

Ese mismo cálculo, considerando una cosechadora Claas Tucano 470, arroja una diferencia de 14% y 38% respectivamente.

La pérdida de poder adquisitivo de los productores argentinos de soja no es tan significativa en el caso de los equipos que cuentan con un mayor componente nacional. En el último año, por ejemplo, el valor relativo de una sembradora Agrometal TX Mega 16/52 aumentó un 10%. Pero, si el precio de la soja en mayo próximo se mantiene tan bajo como se prevé actualmente, entonces la brecha sería del 22%.

El encarecimiento del valor de los equipos medido en valor soja –la moneda de los productores– congeló las órdenes de ventas de nuevos equipos (la propia Agrometal comunicó a fines de enero pasado que suspendió personal porque transcurrieron “dos meses de ventas prácticamente nulas”).

Muchos de los contratistas y empresarios agrícolas que necesitan renovar maquinaria lo harán en uno o dos años (esperando por entonces contar con un nuevo escenario macroeconómico).

Los últimos datos oficiales indican que en los primeros nueve meses de 2014 se vendieron en el mercado argentino 1049 sembradoras, una cifra 29% inferior a la del mismo período de 2009 (cuando una sequía brutal generó quebrantos generalizados en el sector agrícola).

Las únicas ventas que se mantuvieron a flote el año pasado fueron las de tractores “nacionales” a partir de créditos ofrecidos por entidades oficiales con tasas de interés reales negativas.