Sembrá Evolución

La implementación de UPOV 91 podría convivir con Sembrá Evolución

Referentes del sector semillero analizaron el avance de la genética en trigo y el crecimiento del sistema Sembrá Evolución. En paralelo, el posible avance de UPOV 91 volvió a instalar el debate sobre propiedad intelectual e inversión en innovación en semillas.

11 Mar 2026

 Durante Expoagro, empresas y referentes del sector semillero destacaron los avances en genética de trigo y el crecimiento del sistema Sembrá Evolución, una plataforma que busca facilitar el acceso de los productores a nuevas variedades y tecnologías a través de un esquema digital que acompaña todo el ciclo productivo.

El encuentro reunió a representantes de la industria que repasaron el recorrido de la innovación genética, desde el desarrollo de nuevas variedades hasta su adopción en los lotes productivos, y coincidieron en que el futuro del cultivo dependerá de sostener la inversión en mejoramiento varietal y de contar con mecanismos que permitan reconocer esa innovación.

Durante la apertura, Otto Goedelmann, gerente de ventas de autógamas de Nidera, remarcó el trabajo científico y tecnológico que existe detrás de cada nueva variedad de trigo. "Cuando el productor carga una tolva de trigo no está cargando solamente grano: está cargando tecnología instalada en una semilla, resultado de años de trabajo, inversión y decisiones tomadas con mucha anticipación", señaló.

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El especialista explicó que el desarrollo de una nueva variedad puede demandar entre ocho y diez años de investigación, atravesando múltiples etapas de cruzamientos, selección y evaluación en diferentes ambientes productivos. "La genética moderna no solo busca mejorar el rendimiento. También trabaja sobre el perfil sanitario, la adaptabilidad a distintos ambientes y la resiliencia climática. Detrás de una semilla que cabe en la palma de la mano hay miles de horas de trabajo de genetistas, ingenieros y especialistas en datos", agregó.

En ese contexto, desde Sembrá Evolución destacaron que el desafío actual es lograr que ese avance tecnológico llegue de forma simple al productor.

Su gerente general, Yanina Sol Moglia, explicó que el sistema funciona como una plataforma digital que integra genética y tecnología dentro de los canales comerciales donde el productor ya opera, como semilleros, multiplicadores y distribuidores.

"Sembrá Evolución se está preparando para un gran crecimiento en soja y trigo. Hoy estamos lanzando el esquema de trigo apoyándonos en todo el camino recorrido con soja: ya hay más de 26.000 productores adheridos al sistema, más de 190 variedades que se comercializan dentro del modelo y 18 semilleros que forman parte", afirmó.

La ejecutiva destacó además que el sistema viene mostrando resultados concretos en términos de reconocimiento de propiedad intelectual, un aspecto clave para sostener la inversión en genética. Según detalló, el último año se alcanzó un 42% de reconocimiento, el nivel más alto desde 2018.

Por su parte, Matías Venece, gerente de desarrollo de producto de autógamas de GDM, explicó que el progreso genético del trigo argentino continúa avanzando de manera sostenida. De acuerdo con sus estimaciones, la ganancia genética en el cultivo ronda el 1,7% anual, una mejora que no solo se refleja en rendimiento sino también en sanidad y estabilidad productiva frente a diferentes ambientes y enfermedades.

"El rendimiento promedio del trigo en la campaña 2025 alcanzó 43,5 quintales por hectárea, aproximadamente un 45% superior al de la campaña anterior, lo que demuestra el impacto que puede tener la innovación cuando llega al campo", indicó.

En paralelo, el debate también incluyó el contexto regulatorio vinculado a la propiedad intelectual y el futuro de la actividad semillera.

Mario Cattaneo, referente de Buck Semillas, señaló que la eventual implementación del convenio internacional UPOV 91 podría convivir con sistemas como Sembrá Evolución. "La aplicación de UPOV 91 es un paso importante para los obtentores de semillas. Respecto a Sembrá Evolución, son cosas que pueden ir en paralelo; no tiene por qué una dificultar la otra. Posiblemente convivan durante varios años", explicó.

Cattaneo agregó que, mientras continúan los debates sobre la actualización de la ley de semillas, el sistema viene mostrando una buena respuesta por parte de los productores.

Según detalló, en el caso del trigo ya se registraron alrededor de 4.000 licencias dentro del esquema, mientras que en soja el sistema cuenta con unos 26.000 CUIT adheridos, lo que eleva a cerca de 30.000 las licencias totales activas.

Para los referentes del sector, la combinación entre genética, manejo agronómico y sistemas que promuevan la innovación será determinante para sostener el crecimiento del cultivo en los próximos años. "Cuando se combinan genética, manejo y sistemas que acompañan la innovación, lo que aparece no es solamente más tecnología: aparece más potencial para el trigo argentino y más oportunidades para el productor", concluyeron.