La calidad se maneja
El Ing. Agr. Gustavo Clemente expuso acerca de la utilización de desecantes biológicos para lograr henos de alfalfa de gran calidad
A la hora de diferir forraje seco hay que tener en cuenta que las mayores pérdidas se producen en el campo previo a la confección del heno. El tradicional heno curado a campo se llevaba a una humedad de entre 13-14%, hoy las nuevas tecnologías permiten confeccionarlo con 20-30% de humedad, lo cual implica un mejor aprovechamiento del material.
Clemente explicó que los microorganismos que afectan al heno de alfalfa son bacterias y hongos aeróbicos y la reacción de Maillard que mediante un proceso de caramelización y amarronamiento hace indigestibles las proteínas. Todas estas reacciones son exotérmicas y si no se controlan provocan un aumento de temperatura desde los 21°C hasta más de 70°C, momento en el cual es sumamente probable la combustión espontánea del rollo.
Entre los factores que afectan el éxito de la confección de las reservas Clemente subrayó al Clima como factor impredecible y que no se maneja, al cultivo, especie, madurez, rendimiento, humedad actual, etc. El manejo es sin dudas el factor más importante porque es el que se puede modificar para aprovechar las mejores condiciones.
El especialista destacó que el momento del corte debe ser lo más temprano posible. Además es necesario el uso de pronósticos meteorológicos, “especialmente este año”, para determinar los momentos con menor probabilidad de lluvias.
La expansión o amontonado de la hilera resulta determinante ya que luego se rastrillará y quedará formada la andana, que luego se invertirá. El uso de aditivos es una herramienta muy interesante que definitivamente no reemplaza las buenas prácticas de manejo.
Es importante destacar que la planta, si bien detiene la fotosíntesis casi en el momento del corte, continúa respirando hasta un nivel de 50% de humedad consumiendo los nutrientes de mayor valor de la planta. Para entender el proceso hay que medir la tasa de desecación, o sea las horas efectivas de secado del material.
Así, el especialista mostró un ensayo realizado con Bacillus amiloliquefaciens, una bacteria que rompe las macromoléculas actuando como una especie de herbicida acelerando el secado, además tiene un efecto fungicida muy interesante. El heno tratado con la bacteria aumentó sólo hasta 50°C la temperatura mientras que el testigo se pasó de 70° lo cual hizo que se produjera la reacción de Maillard y existan un gran porcentaje de proteína no disponible en el heno sin tratar.