Uruguay

El sector agrícola impulsa las exportaciones

La zafra agrícola 11/12 cerrará con mejores resultados que los esperados, a partir de la conjunción de mejoras en los rendimientos y en los precios de la soja, principal cultivo del negocio agrícola en el país.

6 Jun 2012

El incremento del rendimiento medio del cultivo frente a las proyecciones previas fue convalidándose a medida que avanzó la trilla, con rangos de 15% a 30% por arriba a las estimaciones realizadas inicialmente.

El buen nivel de lluvias a partir de fines de enero, junto a temperaturas medias que se mantuvieron elevadas sobre el fin del ciclo de los cultivos, propiciaron este resultado, determinando incrementos en el peso promedio de los granos, que redundaron en mayores rendimientos por hectárea.

A diferencia de lo ocurrido en otros países de la región (como Argentina, Paraguay y el Sur de Brasil), donde la seca afectó la productividad de la soja, los ciclos más largos utilizados en Uruguay y la gran cantidad de sojas de 2ª (sembradas más tarde, luego de la cosecha de trigo) permitieron sortear la falta de agua de diciembre y enero, y capitalizar la normalización del régimen hídrico en febrero y marzo, coincidiendo con los períodos críticos en la definición del rendimiento.

Es así que los reportes primarios de distintos operadores del sector ubican la productividad promedio del cultivo en un eje de 2,2 mil kg/há, lo que representaría un incremento de 25% respecto al ciclo pasado y uno de los niveles más altos de la última década.

Por su parte, los precios en Chicago acompañaron las buenas noticias y registraron una destacada suba en lo que va del año, justamente a partir del recorte de la producción de soja registrado en nuestros vecinos del Mercosur.

Es un hecho que se obtendrá un nuevo récord en términos de volumen, con una producción estimada en dos millones de toneladas. A su vez el elevado precio al que se van concretando los embarques permitirá alcanzar los mil millones de dólares por concepto de exportaciones de soja. Estas cifras estimadas representan incrementos de 10% en volumen y de 17% en los montos generados.

El desempeño de la soja es de los más pujantes del agro uruguayo. Desde que irrumpió fuertemente en la zafra 03/04, el área de siembra y los volúmenes producidos se multiplicaron por cuatro. No ha habido aumento en la productividad y este es el punto "flaco" del cultivo, oscilando fuertemente en función del "efecto año" (lluvias en verano).

Pero el aspecto más llamativo es la generación de divisas por exportación, que ha ido en aumento de forma ininterrumpida desde que despegó el cultivo en esta última década. El incremento en el precio promedio de exportación compensó algún año con estancamiento en los volúmenes exportados. En los últimos cinco años, el rubro pasó de 200 millones de dólares (06/07) a los mil millones de dólares estimados para 2012.

El socio ideal

El otro gran protagonista del negocio ex-portador de granos es el trigo. También el cereal batirá récord en esta zafra que termina. En lo que va del ciclo comercial, el registro de exportaciones en base a Urunet marca un volumen de 1,57 millones de toneladas colocadas, a lo que habrá que adicionar un remanente que rondará entre 300 y 400 mil toneladas.

Las exportaciones de trigo cerrarán la zafra 11/12 con un volumen situado en torno a 1,9 millones de toneladas, duplicando los volúmenes exportados en el ciclo anterior y superando en 40% el récord anterior de la zafra 09/10.

En materia de precios, el promedio FOB obtenido al momento es de 246 dólares la tonelada, lo que determina ingresos por 388 millones de dólares. Proyectando el remanente con precios levemente inferiores a los obtenidos hasta ahora, las exportaciones de trigo podrán aportar cerca de 450 millones de dólares este año, 67% de aumento respecto al año anterior.

En conjunto, el tándem trigo-soja, que tantos beneficios trae en las chacras, se arrimará a las cuatro millones de toneladas exportadas, duplicando los montos generados hace apenas tres años.

Por su parte, en materia de divisas que ingresan al país, la suma de estos dos granos rondará los 1.500 millones de dólares, marcando un incremento de 30% respecto al año pasado y más que duplicando las exportaciones que, en conjunto, representaron tres años atrás.

Malta y granos forrajeros

Dentro de la agricultura de secano las exportaciones se completan con el aporte que hace la cebada malteada, que coloca anualmente volúmenes del orden de las 280 mil toneladas, que superan los 200 millones de dólares, con precios de 750 dólares por tonelada FOB.

Además, este año en particular habrá excedentes de granos forrajeros. Si bien es más difícil estimar los volúmenes de producción que alcanzarán estos granos, por el área récord sembrada en ambos cultivos y con la mejoría que tendrán las cosechas de segunda (se sembraron más tarde y recibieron buenos niveles de lluvia), es factible esperar excedentes sobre los niveles igualmente crecientes de demanda interna.

De hecho, ya se han exportado 100 mil toneladas de maíz a 273 U$S/ton FOB promedio, aportando 27 millones de dólares, a lo que se sumará otro tanto con la cosecha de segunda.

Por su parte, la cosecha récord de sorgo tendrá una posible vía de salida en la exportación. ¿Qué ocurrirá con este grano? El País Agropecuario consultó al Ing. Agr. Fernando Villamil sobre el mercado del sorgo, en momentos claves donde la cosecha comienza a ser levantada y las incertidumbres comerciales afloran. Villamil destacó que –a diferencia de lo que sucede con la soja, el trigo o el maíz– la posibilidad de vender sorgo a futuro en nuestro país es limitada, ya que no es posible asegurar de antemano los "standard" de exportación exigidos.

Es necesario revisar y acondicionar la cosecha para asegurar parámetros de calidad, como el contenido de taninos (debe ser menor a 1%), lo que además de agregar costos al proceso limita su ejecución en la actualidad, porque la mayor parte de los silos están ocupados con la cosecha récord de soja.

Es probable que a partir de junio pueda comenzar a procesarse la cosecha de sorgo y, eventualmente, su cuota parte de destino a la exportación. La referencia directa con la que cuenta Uruguay es el sorgo del vecino rioplatense. Argentina es uno de los principales "jugadores" en el comercio internacional de este cereal, con una exportación que llega a las dos millones de toneladas anuales, en un comercio mundial de cinco a seis millones de toneladas.

El mercado del sorgo es muy chico comparado con el de granos como el trigo, el maíz o la soja, con destinos muy variados: p.e. países asiáticos, africanos y de la región. En materia de precios, Villamil destacó que el sorgo FOB argentino tiene un descuento de 67 dólares por tonelada con relación al maíz en Chicago, por lo que es probable esperar un descuento de entre 70 y 80 dólares para el sorgo uruguayo (FOB Nueva Palmira).

Con esta referencia y un precio del maíz en Chicago (posición julio) que se ubica actualmente en 250 dólares la tonelada, el sorgo FOB Nueva Palmira podrá situarse entre 170 y 180 dólares. Si le descontamos entre 20 y 25 dólares por tonelada de costos de acondicionamiento y embarque, el precio de referencia para el productor agrícola rondará los 150 dólares por tonelada puesta en Nueva Palmira.

En la medida en que se consolide un excedente de producción con destino a la exportación, esta referencia arbitrará en el mercado interno del sorgo, junto a los destinos comerciales como la producción ganadera y la lechera. La alta incidencia del flete que tiene el sector, y en particular este grano, tendrá un rol clave en la estrategia comercial de cada empresa.

Perspectivas

Con este precio del sorgo, el margen del cultivo queda muy ajustado. Poco más de 100 dólares por tonelada, descontado el flete, hacen difícil la ecuación, especialmente si se la compara con el cultivo de soja.

Sin considerar costos de producción, el Producto Bruto del sorgo rondará los 500 U$S/ton, con 5 ton/há de rinde promedio, exactamente la mitad del Producto Bruto promedio que puede lograr la soja (1.000 U$S/há, con 2,2 ton/há).

Aunque el sorgo tenga ingresos positivos, cuando le agregamos la renta medida en soja, la ecuación no cierra por ningún lado. Algo parecido puede pasar con el trigo o el maíz, en la medida en que sus márgenes se aparten de los de la soja. Aunque en términos técnicos la necesidad de una rotación de cultivos está más que clara, al momento de fijar la renta, los aspectos económicos juegan otro "partido".

De cara al nuevo ciclo 12/13 los márgenes por cultivo muestran nuevamente a la soja como la opción más favorable. Menos trigo que el año pasado y dudas con los forrajeros de verano atentan contra las rotaciones planificadas.

Sin embargo, hay otras opciones que aportan y permiten mantener los criterios técnicos que avalan sistemas sostenibles. Es así que los verdeos invernales entre dos cultivos de verano (por ejemplo entre dos sojas) u otras opciones de invierno –como cebada y colza– mejoran la ecuación "física" del sistema.

Retomando al trigo y a la soja como los cultivos centrales de la rotación, el comportamiento de los precios en los últimos años es una de las claves para entender su evolución. Con un aumento en los costos de producción que ha sido muy importante en todos los casos, la evolución al alza promedio en los precios de la soja es la que le ha permitido mantener su competitividad, incluso paliando el estancamiento en los niveles de productividad obtenidos al presente.

Vemos que, a nivel promedio-país, el precio de la soja pasó de un eje de 400 dólares la tonelada –entre 2008 y 2010– a ubicarse en las dos últimas zafras en un eje de 500 dólares.

En cambio, si observamos los precios promedio del trigo en los últimos cinco años, vemos que se han mantenido estables. En este caso, el aumento en los niveles de productividad no ha sido suficiente para compensar la fuerte suba de costos.

La evolución del área de siembra muestra fuertes oscilaciones entre años, que responden a señales de precios, a la coyuntura regional y también al manejo de las rotaciones.

Finalmente, una mención para algunos "costos" que las cosechas récord van dejando y no siempre se contabilizan correctamente. Aunque el nivel de fertilización se incrementa, la reposición de nutrientes que se extraen del sistema no siempre es suficiente.

Como será récord la producción de trigo y soja, también lo será la "exportación" de nutrientes. Una chacra "promedio" del último ciclo agrícola produjo 3,5 ton/há de trigo y 2 ton/há de soja de 2ª en el mismo año. Esto significa una extracción en grano de 100 kg de nitrógeno, 20 kg de fósforo, 20 kg de potasio, 12 kg de magnesio y 8 kilos de azufre, entre los principales nutrientes. Su reposición debería ser contabilizada a los efectos de sostener niveles de fertilidad adecuados en el recurso suelo.

Por su parte, un alto nivel de productividad por hectárea como el obtenido en esta zafra aporta elevados volúmenes de rastrojo, lo que tiene un efecto positivo en la protección del suelo frente a la erosión hídrica.

Fuente: El País Uruguay