Tucumán

El NOA espera recuperar los perfiles para seguir la siembra

La siembra viene atrasada, hasta ahora se hizo el 30% de la superficie, porque falta mucha agua,pero todavía hay margen para terminar de sembrar

16 Ene 2015

“La siembra viene atrasada. Estimo que, sobre lo inicialmente planeado, hasta ahora se hizo el 30% de la superficie, fundamentalmente porque falta mucha agua en los perfiles, pero todavía hay algo de margen como para terminar de sembrar”, evaluó Luis Bernardo Frau, vicepresidente de la Cooperativa Unión y Progreso de La Ramada,enTucumán.

“La últimas lluvias importantes fueron en diciembre pasado, que en algunas zonas dejó hasta 35 mm de agua, lo que permitió recargar los perfiles. Pero hasta ahora seguimos descapitalizados en agua porque las lluvias son muy escasas. Y con esto pierden todos los cultivos, no sólo la soja y el maíz, sino también el citrus, la caña de azúcar, etc”, observó. “Como también está atrasada la siembra de soja en muchas zonas de la provincia, los productores estirarán esos plazos hasta las fechas tardías, lo que implica que si tampoco así completan los campos con la oleaginosa como calcularon, con seguridad se volcarán al maíz. Pero de cualquier manera, tiene que llover mucho y estabilizarse los volúmenes de agua en los suelos”, amplió el productor su balance sobre la campaña maicera 2014-2015. “Los números están muy ajustados. Vendemos nuestra producción a través de la Cooperativa a un importante fabricante de cervezas, porque hacemos un maíz especial para ellos. “Nuestro principal problema son los altísimos costos que enfrentamos, porque los insumos -que siguen subiendo- están en dólares. Gastamos igual cantidad de dólares que el año pasado, pero los precios no aumentaron en igual proporción en la moneda estadounidense”, se quejó Frau. El productor reconoció que hay productores que, ante la crisis económica que enfrentan, no compran semillas, híbridos, originales. “Están sembrando maíces hijos de esos híbridos; lo hacen para abaratar costos y no dejar de rotar en su trabajo a campo. Pero esos productores tendrán menores rendimientos; aplican esos maíces en zonas desfavorables o en zonas ‘doble propósito’ que producen para consumo animal”, explicó. A modo de conclusión, Frau trazó el siguiente panorama: “Hay productores que están arrendando sus campos; pero como no cuenta con la mejor tecnología, tendrá muchas complicaciones. Hasta el momento viene mal; el daño ya está hecho, y no se podrá reparar ese daño. Entonces harán menos soja y menos maíz, por más que obtengan buenos rindes, que con seguridad serán menores a los de la campaña pasada. Y si a esto le sumamos los bajos precios, es complicado el contexto productivo y económico”.

Por su parte, Juan Carlos Morales, asesor agropecuario, relacionó el futuro del maíz en Tucumán al de la soja y, por lógica, ambas producciones atadas a la humedad del suelo. “Por su baja rentabilidad, estimo que este año se harán menos hectáreas con maíz. La soja viene atrasada en su siembra en muchas zonas, lo que también retrasa al maíz. Esa demora en la soja, inclina el interés por hacer maíz y/o poroto. Las fechas tardías no son viables para la soja, así que pueden volcarse al maíz, con lo que el productor gana en elasticidad para sembrar. Pero el maíz tiene una rentabilidad negativa, así que arrancarán con números en rojo”, resumió el consultor de productores y empresas agropecuarias.

Morales reconoció que los agricultores enfrentan serios problemas económicos. “Los altos costos son intratables. Los commodities, los precios, hoy enfrentan una baja mundial porque los valores están estancados. Los mayores costos están en los fertilizantes y en los controles sanitarios. Un informe reciente de los Grupos CREA (Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola) señala que más del 90% del cultivo de maíz en la Argentina tiene rentabilidad negativa, por lo que los productores deciden guardarse”, describió.

Hablando de costos, “las semillas híbridas se deben comprar todos los años; cuestan U$S 150/ha, un valor que no varía por compras grandes. En cuanto a los servicios (siembra, pulverización y cosecha), sus costos no hay forma de disminuirlos. Pero la fertilización es algo que sí está cortando el productor, lo que atenta contra la productividad. Además, a veces el agricultor no usa el híbrido para sembrar, sino el hijo de ese híbrido, lo que significa una menor producción”. En el caso de Tucumán, comentó Morales, “se hacen maíces de baja tecnología. En pizarra pagan $ 1.000 por tonelada, pero el flete hasta Rosario cuesta $ 500, así que quedan $ 500 para cubrir los costos. Por eso, la ecuación económica es negativa”, ejemplificó.