Agro verde

El mercado de carbono se redefine y abre una puerta estratégica para Argentina

El mercado global de créditos de carbono entra en una nueva etapa marcada por la calidad, contratos a futuro y mayor protagonismo internacional, con oportunidades concretas para el agro argentino

18 Mar 2026

El mercado global de créditos de carbono está atravesando una transformación profunda que marca el inicio de una nueva etapa. Lejos de una expansión basada únicamente en volumen, el sistema comienza a priorizar la calidad de los proyectos, la transparencia y la integridad ambiental como factores determinantes para su desarrollo.

Distintos análisis internacionales coinciden en este diagnóstico y señalan que el mercado voluntario de carbono está ingresando en una fase de maduración. Este proceso se caracteriza por una mayor exigencia por parte de los compradores, nuevas regulaciones y una creciente competencia por acceder a créditos de alta calidad.

Durante 2025, el volumen de créditos retirados a nivel global alcanzó los 168 millones, lo que representa una caída del 4,5% interanual. Mientras que la emisión de nuevos créditos también mostró una retracción, ubicándose en 270 millones de toneladas, el nivel más bajo desde el año 2020.

Sin embargo, este menor dinamismo en volumen no se tradujo en una contracción económica del mercado. Por el contrario, el valor total de las transacciones superó los 1.040 millones de dólares, con un crecimiento superior al 6% respecto del año anterior, evidenciando un cambio en la lógica de valorización.

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Uno de los factores clave detrás de esta evolución es el creciente foco en la calidad de los créditos. En este sentido, los proyectos con mayor integridad ambiental están captando cada vez más interés por parte de las empresas, lo que se traduce en mejores precios y mayor demanda.

En este contexto, la participación de créditos de alta calidad en las compras corporativas pasó del 44% al 50% en apenas un año. Esta tendencia no solo refleja un cambio en los criterios de compra, sino que también comienza a generar una escasez relativa de créditos bien evaluados, lo que podría presionar los precios al alza en el mediano plazo.

Otro fenómeno que gana protagonismo es el avance de los contratos de compra anticipada, conocidos como offtakes. Durante 2025, estos acuerdos alcanzaron un valor de 12.250 millones de dólares, más de tres veces el volumen registrado el año previo. La estrategia apunta a asegurar el acceso futuro a créditos, especialmente aquellos vinculados a la remoción de carbono y soluciones basadas en la naturaleza.

A su vez, el mercado comienza a articularse cada vez más con esquemas internacionales y regulaciones emergentes. Instrumentos como el mecanismo de aviación CORSIA y el Artículo 6 del Acuerdo de París están impulsando la demanda y generando nuevas reglas de juego, al tiempo que surgen mercados regulados a nivel nacional en distintos países.

Un mercado más sofisticado

Hacia 2030, América Latina se posiciona como una región con alto potencial de crecimiento. La disponibilidad de recursos naturales y la posibilidad de desarrollar proyectos forestales, agrícolas y ganaderos abren un abanico de oportunidades para captar inversiones vinculadas al carbono.

En este sentido, el coordinador de la Mesa Argentina de Carbono, Juan Pedro Cano, afirmó: "Los informes muestran que el mercado está evolucionando hacia una etapa de mayor exigencia, donde la integridad ambiental, la transparencia y la calidad de los proyectos serán determinantes".

El especialista también destacó el rol que puede jugar Argentina en este nuevo escenario global. Y sostuvo: "Para países como Argentina, con gran potencial en proyectos vinculados a bosques, ganadería y agricultura, este nuevo contexto global representa una oportunidad relevante para atraer inversiones y desarrollar proyectos de carbono con impacto ambiental y económico".

La transición hacia un mercado de carbono más exigente y orientado a la calidad abre una nueva ventana para el agro argentino. En un escenario global donde la demanda se vuelve más selectiva y estratégica, el desafío estará en desarrollar proyectos fuertes, transparentes y con impacto medible que permitan posicionar al país como un actor competitivo en esta nueva economía ambiental.