El exceso hídrico amenaza la cosecha y la logística rural
Más de 100 mm en el este generan preocupación por la calidad y logística, mientras el maíz avanza al 65% y la soja entra en etapa crítica
Las últimas precipitaciones en la región núcleo, relevadas por la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), dejaron un escenario dual: mientras aportaron agua clave en zonas castigadas por la sequía, también encendieron alertas por excesos hídricos justo en el inicio de la cosecha de soja.
Durante el fin de semana del 20 y 21 de marzo, una ciclogénesis generó lluvias persistentes de baja intensidad durante casi 12 horas, con acumulados que sorprendieron en el noreste de la región. Se registraron entre 70 y más de 130 mm, con picos de 134 mm en Irigoyen, 130 mm en Carlos Pellegrini, 124 mm en Noetinger y 110 mm en Rosario. Incluso por fuera de la región núcleo, se destacaron los 190 mm en Sauce Viejo (Santa Fe) y 134 mm en Pehuajó (Buenos Aires).
Excesos en el este y riesgo para la cosecha
El principal foco de preocupación se concentra en el este de la región núcleo, donde los acumulados mensuales ya alcanzan entre 150 y casi 200 mm, muy por encima del promedio histórico de 110 mm para marzo. Las zonas más comprometidas abarcan sectores del norte bonaerense y del centro-sur santafesino, donde comienzan a aparecer problemas de exceso hídrico. En estas áreas, nuevas lluvias podrían agravar la situación, afectando la transitabilidad y la calidad de los cultivos.
Productores advierten que ya hay dificultades para el ingreso de maquinaria. "Los caminos rurales empiezan a complicarse para camiones y cosechadoras", señalan desde el sur santafesino. A su vez, técnicos del norte bonaerense remarcan la necesidad de una ventana de al menos 15 días sin lluvias para avanzar con tranquilidad. El riesgo no es menor: la cosecha de soja está a punto de comenzar y su calidad es especialmente sensible a eventos de lluvias intensas en esta etapa.
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Nuevas lluvias en el corto plazo
El panorama climático mantiene la incertidumbre. Según el consultor Elorriaga, los modelos indican el ingreso de aire cálido y húmedo desde el noreste combinado con dos frentes fríos que avanzarán desde el sudoeste.
Esto se traduce en probabilidad de chaparrones y tormentas aisladas entre viernes y domingo, con un nuevo evento previsto hacia el martes. Si bien se esperan lluvias moderadas, el contexto de suelos saturados eleva el riesgo de anegamientos.
Soja: alivio tardío y efecto limitado
En cuanto a la soja, las lluvias llegaron en un momento crítico, pero con impacto dispar. En el centro-este de la región, una de las zonas más afectadas por la sequía estival, los técnicos coinciden en que el efecto sobre los rindes será marginal. Solo algunos lotes de soja de primera sembrados tardíamente podrían mostrar mejoras puntuales. En soja de segunda, en cambio, el aporte hídrico resulta más relevante, aunque sin cambios drásticos en las proyecciones.
En el denominado "triángulo de sequía", que abarca el sur y oeste de la región núcleo, las lluvias lograron evitar pérdidas mayores. Allí, cultivos que estaban al límite lograron recuperarse parcialmente, con rindes estimados entre 15 y 20 quintales por hectárea. "No recupera el potencial, pero salvó lotes", coinciden técnicos del sudeste cordobés.
Maíz: avance firme pese a las lluvias
A diferencia de la soja, la cosecha de maíz logró retomar ritmo rápidamente tras las precipitaciones. En la última semana se recolectaron unas 200.000 hectáreas, alcanzando el 65% del área implantada, un avance superior al 50% registrado a igual fecha del año pasado.
El rinde promedio regional se mantiene en torno a los 105 qq/ha, con buenos resultados generalizados. En zonas como el centro-sur de Santa Fe, la cosecha ya alcanza el 90%, mientras que en el sur santafesino y el sudeste cordobés ronda el 70%. En la mayoría de los casos, las lluvias solo generaron demoras temporales sin afectar significativamente la calidad ni los rendimientos. El mayor retraso se observa en el noroeste bonaerense, donde apenas se ha cosechado el 20% del área.
Un equilibrio delicado
El informe deja en claro que la región atraviesa un momento bisagra: el agua llegó donde hacía falta, pero también generó nuevos riesgos en zonas vulnerables.
Con la soja a punto de entrar en plena cosecha y el maíz avanzando a buen ritmo, las próximas semanas serán decisivas. El desafío será lograr una ventana climática que permita consolidar los rendimientos sin que los excesos terminen condicionando la calidad y la logística de la campaña.