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El agro empuja, pero la carga lo frena

El sector agropecuario aporta 23% del PBI y el 60% de las exportaciones, pero la presión fiscal, el déficit de infraestructura y la falta de financiamiento limitan su potencial

16 Mar 2026

De acuerdo con un informe de la Universidad Austral, a pesar de que el agro se consolida como uno de los principales generadores de divisas, empleo e innovación del país, el sector sigue operando bajo condiciones que "ahogan su potencial frente a sus competidores internacionales". Y afirma que "el sector agroindustrial aporta el 23% del Producto Bruto Interno (PBI) y genera el 60% de las exportaciones totales del país", con los complejos oleaginosos y cerealeros explicando el 45% de esas divisas.

Además, el sector agroindustrial "es un pilar fundamental para el empleo", con 4,2 millones de personas involucradas a lo largo de toda la cadena, desde la investigación hasta la comercialización y el transporte. En otras palabras, no se trata solo de producción primaria, sino de un entramado económico que sostiene actividad en múltiples eslabones de la cadena.

La Argentina se posiciona como el tercer exportador mundial de alimentos y cuenta con 157 millones de hectáreas de área fértil. Sin embargo, el propio documento advierte que el sector funciona con "fuertes limitaciones a su potencial", especialmente por la elevada presión impositiva y las falencias logísticas.

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Cuellos de botella: presión fiscal e infraestructura

La carga impositiva sobre la renta agrícola argentina se ubica en torno al 55,5% y llegó al 63,6% en junio de 2025 (al considerar cultivos clave como soja, maíz, trigo y girasol), mientras que en muchos países competidores los productores reciben apoyo estatal. Por eso, si bien la reducción parcial de los derechos de exportación fue valorada como "un paso en la dirección correcta", todavía resulta insuficiente para liberar el potencial de crecimiento del sector.

Además, el sector se caracteriza por un esquema de transporte concentrado en camiones, que explican el 90% de la carga, frente a apenas 10% del tren. A eso se suma una red vial con predominio de caminos municipales sin pavimentar y una red nacional con muy baja proporción de autovías y autopistas, un combo que encarece la logística y resta competitividad en origen y en salida a puertos.

Durante 2023 el agro aportó 28.686 millones de dólares en tributos, mientras que mantener la red vial en condiciones adecuadas demandaría entre 3.200 y 6.500 millones de dólares anuales. Para los autores, ese desfasaje vuelve "inexplicable el sostenido retraso y la falta de actualización de la infraestructura".

La tercera luz roja

El parque de maquinaria presenta un marcado envejecimiento, con 73% de los tractores y 46% de las cosechadoras superando los 15 años de antigüedad. Pero el problema, no se encuentra solo en la edad del equipo, sino en el atraso tecnológico asociado, en un contexto en el que la productividad total de factores en la Argentina cayó 6% en los últimos 20 años, mientras Brasil creció 45%.

A eso se suma una brecha de adopción tecnológica que también explica parte del atraso, ya que los productores aprovechan apenas entre 30% y 50% del potencial de las herramientas adquiridas. En este contexto, el trabajo remarca: "La modernización del parque de maquinaria no es consecuencia del crecimiento, sino una condición necesaria para impulsarlo".

El acceso al crédito: un factor clave

Las decisiones de inversión del productor están determinadas principalmente por "la rentabilidad y el acceso al financiamiento". Y agrega que, de acuerdo con la encuesta AgBarometer, "el 80% de los productores estaría dispuesto a modernizar su maquinaria si mejoran las condiciones de rentabilidad".

En el mismo sentido, un estudio conjunto de la Bolsa de Rosario y Agmemod, proyecta que si se eliminara la lógica extractiva y se combinaran menores retenciones con tecnología de alto rendimiento y mejoras logísticas, el agro podría crecer 90% en diez años y alcanzar 251 millones de toneladas. En ese escenario, incluso, el sector llegaría a contribuir con el 45% del PBI en términos actuales.

La Argentina se encuentra ante la necesidad de dejar atrás un esquema que prioriza la extracción de recursos del sector y avanzar hacia un enfoque que promueva el desarrollo, la cooperación y la generación de valor. Bajo esa mirada, el debate ya no gira en torno a si el agro es o no uno de los motores de la economía argentina, sino a cuánto más podría aportar al crecimiento del país si contara con condiciones que le permitan desplegar todo su potencial.