"De verde a blanco… un camino con muchas dudas"
El proyecto oficial de blanqueo de divisas, incluye tres instrumentos CEDIN, BAADE y como última incorporación, un pagaré para pequeños ahorristas. Aquellos que deseen ingresar a esta exteriorización de tenencia de dólares, deberán renunciar a juicios realizados contra la AFIP. Desde el sector inmobiliario consideran que se busca resolver un problema de moneda pero dilata el ajuste de precios de mercado.
De acuerdo con los considerandos del proyecto, la masa de fondos no declarados alcanzaría una suma de más de u$s 300.000 millones.
Con esta medida, toda persona que tenga divisas tanto en el exterior o "en el colchón" podrá blanquearlas sin tener que pagar ningún tipo de impuesto, ni dar información sobre la forma en que las divisas fueron adquiridas.
Por otra parte, los sujetos que se acojan al régimen, deberán previamente renunciar a la promoción de cualquier procedimiento judicial o administrativo contra la AFIP.
La persona que decida adquirir uno de estos títulos deposita los dólares y el Banco Central emite como contrapartida el CEDIN (Certificado de Depósito para Inversión Inmobiliaria) en el caso que desee utilizarlo para adquirir una propiedad o el BAADE (Bono Argentino de Ahorro para el Desarrollo Económico) si se decide invertir su dinero en proyectos productivos como puede ser, por caso, emprendimientos de de la petrolera estatal YPF. Además se creó el Pagaré de Ahorro para el Desarrollo Económico, para pequeños ahorristas, que funciona como el BAADE.
Estos bonos vencerán en el año 2016 y se prevé que pague un 4 por ciento de interés anual. Ahora bien, ¿conviene? Para la mayoría de los economistas, no. Es que hay otras herramientas en el mercado como el Boden 2015 o el Bonar 2017 que tienen mejores rindes, y resultan hasta más confiables. Igual en el Gobierno esperan que arroje sus frutos.
Con respecto a los CEDIN, desde Reporte Inmobiliario consideran que su efecto es concentrado y limitado y no contribuye a resolver el principal problema que tiene que ver con el desencuentro entre el valor pretendido de la oferta y la demanda.
Una vez que se apruebe el proyecto en el Congreso de la Nación, habrá que esperar su implementación para confirmar o rectificar las opiniones vertidas, aunque las sospechas no marchan en sentido positivo.
Artículo publicado en "El punto de equilibrio"