Chubut

Cómo combatir los efectos de los incendios

El INTA participa de una mesa interinstitucional que busca recuperar las más de 40 mil hectáreas de bosques nativos alcanzados por el fuego y brindar apoyo a más de 30 productores afectados

28 Abr 2015

En lo que va del año, la variabilidad climática no da tregua. A los eventos de escasez hídrica o inundaciones que se dieron en algunas regiones del país, se sumó una serie de incendios ocurridos en parques andinos patagónicos en la provincia del Chubut. Con más de 40 mil hectáreas de Bosques Nativos afectados por el fuego, el INTA trabaja en tareas de recuperación de esa zona y brinda apoyo para más de 30 productores perjudicados.

“La provincia de Chubut y la Secretaría de Agricultura Familiar entregó fardos de pasto para productores que no podrán ascender al bosque durante las invernadas. Además, desde el INTA capacitamos sobre el control sanitario adecuado para cada establecimiento y sobre pautas de suplementación y manejo del rodeo”, expresó Javier Mariño, el jefe de agencia del INTA El Hoyo –Chubut–.

Las tareas de recuperación son diagramadas y ejecutadas por la Mesa de Desarrollo de la Comarca Andina, creada en 2012 para asistir al sector productivo y que está conformada por los Municipios deLago Puelo, El Hoyo, Epuyén y Cholila, la Corporación de Fomento del Chubut (CORFO), la Secretaría de Agricultura Familiar, la Secretaría de Bosques de la provincia, el SENASA, el INTA y Parques Nacionales junto a cooperativas y asociaciones de productores.

De acuerdo con un relevamiento socio productivo realizado por la mesa interinstitucional, hay alrededor de 20 productores afectados en la localidad de Cholila –Chubut– y otros 15 en la zona de El Desemboque del río Epuyen, que perdieron los alambrados de hacienda y la zona de pastoreo, ya que el fuego afectó pastizales de grandes dimensiones donde realizaban la invernada de los rodeos.

En este sentido, la primera medida fue la entrega de forrajes para un total de mil cabezas de ganado con el fin de asegurar la suplementación a resguardo durante la invernada. Además, se prevé que cuando se extinga completamente el fuego se reconstruirán gradualmente los alambres perimetrales para la cría de hacienda.

Los incendios afectaron cerca de 40 mil hectáreas de pastizales naturales y bosques nativos que deberán atravesar un largo período para comenzar la recuperación natural de las especies. Por esa razón, el especialista que trabaja en el lugar aseguró que “durante años esas áreas deberán ser resguardadas y evitar el pastoreo en la zona para que pueda regenerarse la cobertura vegetal”.

En ese sentido, los productores deberán implementar el encierre a corral y tener en cuenta que “si utilizan alambrados eléctricos y potreros más chicos, deberán manejar muy bien las rotaciones para aprovechar los recursos forrajeros de forma eficaz y más ordenada para que los animales no sufran la falta de alimento”, explicó Mariño.

Los incendios afectaron cerca de 40 mil hectáreas de pastizales naturales y bosques nativos, los que deberán atravesar un largo período para comenzar su recuperación natural.

Recuperar la vegetación

La superficie afectada por los incendios en la provincia de Chubut representa el 5 % de sus bosques nativos. En este contexto, Luis Tejera, técnico del INTA Esquel –Chubut– expresó que “por la magnitud del incendio es difícil pensar en reforestar toda esa superficie pero sí se pueden tomar acciones generales que eviten dañar el ecosistema y tratar de que esas áreas se recuperen de forma natural”.

Las principales especies perjudicadas por los incendios son ejemplares nativos de cipreses y lengas de más de 100 años y alerces de mayor antigüedad. “Esto da una idea del tiempo requerido para lograr una adecuada cobertura y madurez que favorezca el proceso de producción y diseminación de las semillas. Estos árboles necesitan de un ambiente propicio para que sus semillas se dispersen y condiciones específicas para que se reproduzcan”, estimó Tejera y remarcó que hay otras especies más adaptadas y arbustivas que rebrotan de cepa y no necesitan reproducirse por semilla, como es el caso de las llamadas “cicatrizantes” que rebrotan rápidamente, como el ñire, el retamo y el radal.

Una de las medidas adoptadas es cerrar el acceso a esas áreas para que el ganado no pastoree las especies que rebrotan. Al mismo tiempo, los especialistas remarcaron la importancia de que esas especies nativas se recuperen de forma natural y que, por el contrario, las especies exóticas como pinos se implanten fuera de esa área.

Para colaborar en esta línea, el INTA brinda capacitaciones sobre cosecha de semillas de especies nativas para pobladores y público en general, con el objetivo de utilizar ese material para implantar estas especies de lento crecimiento en áreas pilotos.

“Existe la posibilidad de que en partes más bajas se pueda hacer una resiembra de pasturas, fuera del bosque, para tener una cobertura vegetal del suelo en forma más rápida que la que se obtendría de manera natural y que la tendríamos recién para el año próximo”, dijo Mariño.

Además, el organismo participa de un relevamiento ambiental impulsado por la Mesa de Desarrollo de la Comarca Andina con el objetivo de determinar el impacto ambiental y la severidad del fuego.

“Aplicamos una metodología en terreno para detectar el daño producido en las diferentes comunidades vegetales”, explicó Tejera.

En esta línea, hay una serie de medidas propuestas por la mesa técnica para ayudar a la recuperación de los ambientes. “Como hablamos de lugares inaccesibles en altas cuencas, es importante que no se planten pinos en zonas donde habitualmente habitan especies nativas y no se debe extraer madera quemada del lugar ya que, aún muerta, esa vegetación tiene una función importante en la protección y fijación del suelo desnudo”, agregó.

En zona cordillerana, el 70 % de las precipitaciones se concentran entre mayo y octubre, por lo que la falta de cobertura vegetal podría traer problemas de escurrimiento, lavado de suelo y escorrentía con restos de material y cenizas. Por esa razón, Mariño señaló que una propuesta es “aprovechar los árboles quemados que están caídos y disponerlos para hacer diques que contengan el material proveniente del suelo que se está lavando”, indicó Mariño.