Contra la langosta

Cómo Argentina convirtió una crisis de langosta en un modelo de control que hoy observa el mundo

El trabajo conjunto entre técnicos, organismos públicos y aviación agrícola permitió mejorar la eficacia de las aplicaciones y generar un sistema de control que hoy es referencia para otros países.

18 Mar 2026

Cuando la langosta volvió a expandirse en Argentina alrededor de 2015, el país se enfrentó a una amenaza sanitaria capaz de provocar graves pérdidas en la producción agrícola. Lo que comenzó como una crisis compleja terminó transformándose en un proceso de aprendizaje técnico que hoy posiciona al país como un referente internacional en el manejo y control de esta plaga.

La experiencia argentina fue presentada recientemente durante el Congreso Internacional de Ortopterología, realizado en San Martín de los Andes. El encuentro reunió a investigadores, técnicos y especialistas de casi 40 países dedicados al estudio de langostas y tucuras, una de las amenazas históricas para la seguridad alimentaria global.

Durante el congreso, el piloto aeroaplicador Juan Molina, secretario de la Federación Argentina de Cámaras Agroaéreas (FeArCA), socio fundador de Grupo APC y fundador de la Fundación Benet, presentó el proceso que permitió mejorar significativamente las estrategias de control de la plaga en el país.

Según explicó, uno de los primeros desafíos fue detectar que muchas de las técnicas y calibraciones utilizadas en las aplicaciones no estaban logrando los resultados esperados. Esa situación generaba dudas sobre la eficacia de las aplicaciones aéreas y obligó a revisar procedimientos técnicos. A partir de ese diagnóstico comenzó un trabajo articulado entre organismos públicos, especialistas y operadores del sector aeroagrícola para mejorar la calidad y precisión de las aplicaciones.

Ver también: Más tecnología no siempre significa mejores aplicaciones": la advertencia de FeArCA en Expoagro

En ese proceso, FeArCA y Grupo APC trabajaron junto al Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) en el desarrollo de una guía técnica para el control de langostas. El documento reúne criterios operativos y parámetros de trabajo para las aplicaciones aéreas y hoy se utiliza como referencia en el manejo de este tipo de emergencias sanitarias.

"El control efectivo de langostas no depende solo de la tecnología disponible; requiere conocimiento técnico, calibración adecuada de los equipos y capacidad operativa para intervenir rápidamente en grandes superficies", explicó Molina durante su disertación.

Uno de los aspectos centrales de la experiencia argentina fue el papel de la aviación agrícola. En muchos casos, se trata de la única herramienta capaz de intervenir con rapidez en áreas extensas o de difícil acceso para los equipos terrestres, lo que permite actuar en las etapas tempranas de la plaga y evitar su expansión.

Durante la presentación también se abordaron nuevas tecnologías que comienzan a incorporarse al manejo de langostas. Entre ellas se destaca el uso de drones para aplicaciones específicas, incluso con la posibilidad de realizar tratamientos nocturnos, una estrategia que podría mejorar la eficacia del control en determinadas fases del ciclo biológico del insecto.

En el marco del congreso también se presentó AgroFormar, una iniciativa impulsada por la Fundación Benet orientada a fortalecer la capacitación técnica y facilitar el acceso al conocimiento para mejorar la calidad de las aplicaciones agrícolas.

En los últimos años, Argentina también se ha convertido en un espacio de intercambio técnico internacional sobre esta problemática. Desde hace más de cinco años se realizan en el país jornadas y capacitaciones que reúnen a especialistas de distintas regiones interesados en conocer la experiencia desarrollada en el control de la plaga.

El Congreso Internacional de Ortopterología convoca periódicamente a científicos que investigan langostas y tucuras, insectos que a lo largo de la historia han provocado crisis agrícolas y alimentarias en diversas regiones del mundo.

La participación argentina permitió compartir con la comunidad científica internacional un modelo de trabajo basado en la combinación de conocimiento técnico, tecnología y cooperación institucional, que logró fortalecer la capacidad de respuesta frente a una de las plagas más desafiantes para la producción agrícola global.