Equinos

Caballos Criollos que ayudan a sanar personas

En las últimas décadas se ha intensificado la utilización de un método terapéutico, denominado “equino-terapia”, en el cual la acción del caballo se transforma en una herramienta para mejorar la calidad de vida de personas con capacidades y/o necesidades diferentes. Por otro lado, en ese desarrollo y crecimiento de la técnica, se ha descubierto que la versatilidad que caracteriza al Criollo lo convierte en un caballo con condiciones especiales para ser utilizado en dicho tratamiento. Criollo, el caballo de todos

7 Sep 2015

La terapia con caballos es un trabajo terapéutico que, aplicado dentro de un abordaje interdisciplinario, utiliza al caballo como herramienta para alcanzar objetivos de rehabilitación, integración y desarrollo tanto físico como psicosocial de personas con necesidades y/o capacidades diferentes. De esta manera, mediante la interacción con el animal los pacientes mejoran su calidad de vida.

Pero para ir un poco más allá de su definición formal, conversamos con Margarita Crespo y Carla Marzialetti, quienes trabajan hace más de diez años con este método terapéutico. “Lo que se da en la equinoterapia es algo único, es mucho más que el caballo como mera herramienta”, así nos cuentan las instructoras. La equinoterapia se basa en un “encuentro entre el caballo y la persona”.

Es precisamente en esa conjunción en la cual el caballo permite trabajar diversas problemáticas del paciente, logrando así optimizar su calidad de vida. Es decir que, lo más fascinante es que los progresos no se dan “por el caballo, como si fuera un aparato mecánico, sino porque hay una concordancia entre lenguajes. Es algo inexplicable y único, pero el lenguaje del cuerpo del animal y el lenguaje del cuerpo de la persona concuerdan y eso estimula la psicomotricidad de los jinetes”.

Los beneficios de la terapia (motrices, cognitivos y sociales)

Los pacientes asisten generalmente a clases individuales, y las actividades y ejercicios que se realizan en cada encuentro dependen de las características de esa persona en particular. Cada individuo tiene capacidades y/o necesidades diferentes propias, y por lo tanto sus objetivos a alcanzar son distintos, así como las exigencias y los logros, también son acordes y medibles según esas características personales.

La equinoterapia funciona en principio por tres factores específicos del caballo:

La transmisión de su calor corporal al cuerpo del jinete La transmisión de sus impulsos rítmicos que estimulan al cuerpo humano La concordancia entre su patrón de locomoción y el de la marcha humanaEstos tres principios actúan permanentemente sobre el alumno estimulando su psicomotricidad.

Pero existen otros beneficios, puesto que a partir del trabajo con el caballo se interacciona con el entorno y el medio ambiente, lo que permite abordar otras necesidades del paciente. A través de la equinoterapia y la relación con factores externos las personas usan y despiertan todos sus sentidos y se integran con otras personas… Tocar al caballo y cuidarlo, sentir el viento y el aire fresco, trabajar y jugar con el instructor... son todos aspectos complementarios que hacen de la equinoterapia una manera de trabajo muy completa y abarcativa.

Por ejemplo, Marga y Carla tenían un niño al que le costaba la ubicación espacial. Por eso idearon ejercicios que se centraban en ese aspecto (pasar por arriba de determinados obstáculos con el caballo, pasar por debajo del caballo, mover el caballo para adelante, ir con el caballo hasta un lugar determinado, pasar entre dos tambores). Pero ésta es una mínima muestra de todas las necesidades motrices, cognitivas y psicológicas del paciente que se pueden tratar.

Es decir que, si bien es una terapia especial para problemáticas de motricidad, también se pueden trabajar los colores, el sentido del tacto, el trato con otras personas, el ánimo, entre muchísimos otros aspectos.

Más allá de que cada clase tiene su dinámica particular, generalmente se respetan ciertos “momentos”. El cuidado y la preparación del animal, se lo peina, ensilla y desensilla, acaricia y felicita por su trabajo y se lo alimenta. En esta dinámica el alumno aprende a cuidar de otro ser vivo y a cuidarse a sí mismo.

En este trabajo paciente y consciente aparece un beneficio final… en la equinoterapia se entabla una relación de afecto inexplicable entre caballo y paciente… Y el cariño y el amor curan.

El Caballo Criollo.

El caballo que se utiliza para las actividades con discapacitados debe tener obligatoriamente ciertas características. En principio es fundamental la mansedumbre. También deben ser caballos asentados y maduros, coordinados en sus andares, no bruscos y espasmódicos en sus movimientos, con cadencia, ritmo y compás. El patrón de locomoción de un caballo de alzada mediana es preferido en esta disciplina por sus movimientos más acordes al movimiento corporal del ser humano.

El Caballo Criollo reúne características de tamaño, movimiento y carácter ideales para la equinoterapia. Es decir que sus cualidades distintivas y particulares de la raza lo hacen apropiado para este trabajo.

Es un animal de gran porte con una estructura física fuerte y resistente, pero de alzada mediana, lo que facilita el trabajo con las personas y su monta. Cuenta además con un desplazamiento que ofrece movimientos especiales que concuerdan con el andar del ser humano. En cambio, los niños suelen asustarse con caballos altos, y el andar de los caballos petizos es más descoordinado.

A su vez, es una raza especialmente mansa, tranquila y cariñosa. Siendo animales dóciles y nobles, cuya entrega al jinete resulta incondicional. Posee además una gran capacidad perceptual y mucha sensibilidad, recuerdan lo aprendido y tienen una alta capacidad de adaptación. Esto permite dar confianza al jinete y crear una relación de amistad con el animal.

Un punto a remarcar, y en el que hicieron especial hincapié Margarita y Carla, es que, más allá de las características con las que debe contar un caballo y los profesionales involucrados en la equinoterapia, “es crucial que el instructor sepa de caballos”. Se resalta este aspecto porque hace a la efectividad de la terapia. “La persona que guíe la terapia debe ser capaz de saber si un caballo se adecua a la actividad y de ver cómo se encuentra previamente y durante la clase”. Los caballos al igual que las personas, pueden tener días malos o ponerse nerviosos por determinados factores que hay que saber detectar.

Finalmente, se debe trabajar con caballos sanos, bien cuidados y en buen estado. Estos puntos garantizan un mejor desempeño del animal. Por un lado, porque el caballo contará con la estructura física y el movimiento adecuados. Y por otro, porque permite tener animales más contentos y dóciles.

Trabajo Interdisciplinario, complementario e inclusivo.

La equinoterapia no es una actividad meramente recreativa, sino que exige mucha responsabilidad y trabajo profesional para poder cumplir su objetivo madre: mejorar la calidad de vida del paciente.

En la evolución de la terapia con caballos se han detectado elementos comunes que deben guiar el trabajo y deben estar presentes siempre: comunicación con otros profesionales para evaluar y trabajar con el paciente de manera interdisciplinaria; comunicación con los padres, dado que sin el apoyo de las personas que viven con el paciente es más difícil lograr mejoras; conocimiento, cuidado y sanidad del caballo; saber mirar el medio ambiente y el entorno de la clase; reconocer los factores internos o del alumno y no perder de vista los objetivos terapéuticos individuales.

Margarita Crespo nos explica que se trata de “una terapia relativamente nueva, que aún no ha sido regulada debidamente, entonces hay lugares donde se trabaja de manera irresponsable, descuidando algunos de los elementos mencionados y, de esta manera, descuidando también la rehabilitación del paciente”. Pero vamos en camino a que se le dé el estatus y la reglamentación que necesita.

Recientemente, el Senado de la provincia de Buenos Aires aprobó una Ley que prevé la creación del primer Programa Provincial de "Equinoterapia"[i] como método terapéutico y complementario de terapias alternativas, enmarcado en un proyecto de zooterapia. Esta tendencia se replica en otras provincias.

“Creemos en los beneficios reales de la equinoterapia. Vemos y comprobamos que, en conjunto con otros tratamientos, ayuda a que la persona con capacidades y/o necesidades diferentes pueda vivir mejor”.

Este texto se elaboró en base a entrevistas realizadas a Margarita, profesora de equitación, y Carla, psicopedagoga, que coordinan y trabajan en el Centro de Equinoterapia “El Carmelo” en el Establecimiento La Baguala (Villa Amelia, Santa Fe). Datos de contacto: (0341-155-615449 Email: margaritafcrespo@yahoo.com.ar)

Por otro lado, se utilizó como fuente:

-Barilari, María Zulema; Ruschi de Crespo, Mariana; Crespo, Martín y Althabe, María Salomé. “En las Buenas y en las Malas”, Ed. La Legua, 2011, Buenos Aires, Argentina.

[i] La normativa viene a garantizar una efectiva prestación a niños y personas con discapacidad (Ley 26.061 de Protección Integral de Niños, Niñas y adolescentes y a la Ley 26.378 que garantiza los derechos de las personas con discapacidad) para que tengan la posibilidad de acceder a otra alternativa de tratamiento, instando a las obras sociales y organizaciones de medicina prepaga incluirlas en sus respectivos vademécum.