Diarco compró la conservera de la ex Molto
El traspaso se concretó en San Rafael luego de siete meses de incertidumbre de los 472 empleados que allí trabajan. Deben unos $3 millones a productores
Después de 7 meses de incertidumbre para sus trabajadores, la planta de Industrias Frutícolas San Rafael, de Cartellone, pasó a manos del autoservicio mayorista Diarco, con sede central en Buenos Aires.La negociación para el traspaso venía desde mediados de año y se concretó recientemente.Desde el Ministerio de Economía, Infraestructura y Energía informaron que acompañaron las extensas negociaciones entre las empresas y confirmaron que desde ayer el nuevo propietario se hará cargo de la planta industrial situada en avenida Mitre 2559, una de las pocas conserveras que quedan produciendo en San Rafael.El subsecretario de Industria y Comercio de la provincia, Guillermo Cruz, comentó que el objetivo principal del acompañamiento por parte del Gobierno tuvo que ver con que, a pesar de la venta de la empresa, "la totalidad de los empleados conservarán sus puestos de trabajo con las mismas condiciones que las actuales en cuanto a salarios, antigüedad y cargos". Indicaron que se trata de 472 trabajadores, entre efectivos y temporarios.Otro de los puntos que se pretendía garantizar era que se cumpliera con el plan de pago prometido por la empresa Cartellone en relación al atraso salarial que padecían los empleados y que se termine de cumplir hoy cuando se les abone octubre, quedando de esta manera al día en relación a este punto."Se comunicó José Salcedo, gerente de Cartellone, para agradecernos el acompañamiento durante todo el proceso de negociación, cuyos resultados nos pone muy contentos, ya que todos los empleados de la empresa conservaron sus puestos de trabajo", dijo Cruz.La planta de la ex Molto, como la nombra habitualmente la gente por haber pertenecido a esa marca antes de ser de Cartellone, estaba en una situación de incertidumbre, ya que en marzo decidió cerrar en forma anticipada la temporada de producción de verano, suspendió al personal temporario que estaba en actividad, quedó con pagos de quincenas atrasadas a sus empleados y una deuda de unos $3 millones a un grupo de productores que le vendió sus frutas en el verano.En los meses siguientes los empleados lucharon para cobrar lo adeudado, lo que incluyó manifestaciones en el ingreso a la conservera.La fábrica también quedó debiendo producción, al punto que en junio la cadena Coto intentó retirar 4 millones de latas con una orden judicial, pero una manifestación de los trabajadores en la puerta impidió que los camiones se las llevaran y sólo alcanzaron a retirar 250.000. A estos problemas se sumó un feroz incendio el 19 de setiembre en un galpón de empaque que la firma posee en Cuadro Nacional, donde perdió unos 100 pallets con latas envasadas.