Ganadería

Sanidad en recría

Por cuestiones como el sobrante de pasto o la menor rentabilidad del engorde a corral, en esta época muchos ganaderos deciden realizar las recrías a campo.

Antes de ello es conveniente repasar las maniobras sanitarias tanto en los machos, como, en los esquemas tradicionales de entore, en las vaquillonas parición 2011 que van a servicio en 2013.

El fin de la primavera, es el momento para proteger esta categoría de enfermedades como la queratoconjuntivitis debido a factores tales como luz solar, presencia de moscas y pastos altos que pueden dañar el ojo, entre otros.  Teniendo en cuenta esto es necesario pensar en incluir una vacuna de este tipo dentro del programa preventivo de sanidad.

La misma puede ir acompañada por un tratamiento antiparasitario con ivermectinas, pero buscando que actúen sobre una parásito en particular: la ostertagia, en su forma pre - tipo II de fines de primavera.

Tampoco se debe descartar, según el grado de infestación y siempre durante la misma maniobra, una aplicación pour on contra mosca de los cuernos. El encierre es además, un buen momento para controlar la evolución de peso de los animales, haciéndolos pasar por la balanza y registrando el evento en planillas.

Cabe destacar que, dentro del programa de sanidad preventiva, estos animales ya deberían estar previamente protegidos contra enfermedades respiratorias, clostridiales y carbunclo bacteridiano, así como también deberían haber recibido tratamientos contra parásitos internos y externos, durante los meses anteriores.

Teniendo en cuenta que un ternero al destete de marzo con 160 a 180 kg de peso vivo, ya debería contar con al menos 2 dosis de vacunas contra enfermedades clostridiales (MGE o mancha-gangrena-enterotoxemia), respiratorias, queratoconjuntivitis (que puede estar asociada a la anterior), brucelosis (a las hembras) y una dosis de antiparasitario inyectable del tipo de las ivermectinas. Pensar en reforzar este plan con una tercera dosis contra estas enfermedades junto con un antiparasitario no sería una mala idea, sobre todo si se tiene en cuenta que la intensificación de los procesos productivos implica un mayor compromiso a la hora de prevenir las enfermedades.

Luego, en mayo y aproximadamente a 60 días de la desparasitación anterior, se deben monitorear las enfermedades parasitarias mediante control de HPG (recuento de huevos por gramo en bostas), por ser el otoño la época de mayor incidencia de la bronquitis verminosa; en base a este análisis y en caso de ser necesario, aplicaríamos un tratamiento con bencimidazoles (por ejemplo y con la finalidad de ir rotando drogas que combaten los parásitos internos) y una dosis de cobre inyectable, en las zonas de mayor prevalencia de esta enfermedad carencial.

El final del otoño y la llegada del invierno (junio-julio) es otro momento para encerrar estas tropas, con la finalidad de reforzar la protección contra enfermedades respiratorias, clostridiales y de aplicar antiparasitarios internos y externos (época de piojos) a través de inyectables como la ivermectina.

Para el comienzo de la nueva primavera se debe prevenir el Carbunclo bacteridiano, momento también para un nuevo monitoreo de HPG y en caso de resultados que lo justifiquen aplicar nuevamente bencimidazoles y cobre inyectable.

De esta forma nos quedaría un esquema preventivo tipo, como el que sigue:

Es importante destacar que un plan sanitario debe estar pensado y diseñado por el Veterinario que trabaja en forma regular con la empresa, porque es quien conoce la base inmunitaria del rodeo y la prevalencia de tal o cual enfermedad en la zona.

En general, los planes sanitarios no son rígidos, pues año a año deben sufrir adaptaciones según se presenten tanto situaciones climáticas o de manejo y que llevan a adoptar tal o cual estrategia, diferentes a lo rutinario.  Es por ello que todos los años, los programas son revisados por los profesionales y se los ajusta según sea necesario.

Buenas prácticas para el manejo de productos veterinarios:

- Mantener la asepsia de las jeringas, agujas y frascos; utilizar las agujas adecuadas según la vía de administración de cada producto (ya sea subcutáneo o intramuscular); no utilizar siempre la misma aguja para toda la tropa; en dosis a aplicar mayores a los 10 ml, no aplicarla en el mismo punto, sino dividir la dosis en dos puntos de aplicación; dichos puntos de aplicación deben estar establecidos de antemano, fijando el lugar y el producto a aplicar para cada caso (por ejemplo: vacuna “x” detrás de la paleta del lado del lazo, antiparasitario “z” en la tabla del cogote del lado de montar).

- Conservar las vacunas en frío y al abrigo de la luz y el resto de los productos como los antiparasitarios, que no queden expuestos al sol directo.

- No es recomendable fumar, tomar mate o comer, mientras se trabaja.

- Rotación de antiparasitarios: en particular y refiriéndonos al uso de los antiparasitarios, es importante el concepto de rotar las drogas antihelmínticas usadas, para así evitar el llamado “acostumbramiento” de los parásitos a determinada formulación y es por ello que en determinados momentos conviene utilizar bencimidazoles y en otros, ivermectinas (por citar a algunos). Respecto de estas últimas, también hay ciertas precauciones a tener en cuenta (entre otras),  como el hecho de no sacrificar animales para consumo humano hasta que hayan pasado 35 días del último tratamiento con ivermectinas.

- Protección de las vacunas: dentro de lo que se conoce como las limitantes a la vacunación debe decirse que no todos los animales responden de igual manera, ya que factores como la edad, estado de salud y nutrición, fallas de aplicación, mal manejo de las vacunas (cadena de frío fundamentalmente), animales estresados, etc., afectan su respuesta y hacen que la protección no pueda estimarse en el 100% de la población tratada.

- Tipos de vacunas a aplicar: existen vacunas con vehículos aquosos que requieren dosis repetidas en períodos cortos de tiempo y otras con vehículos oleosos que brindan protección durante más tiempo, por lo tanto un plan de sanidad preventiva como el expuesto, debe tener en cuenta estos aspectos (y otras cuestiones más difíciles de explicar en breves líneas), a la hora de elegir la vacuna adecuada, cuestión que debe ser consultada con el profesional actuante para lograr la mejor protección del rodeo.

Como toda maniobra a ejecutar en la manga que debe estar planificada, es preciso tener en cuenta algunas observaciones para que el trabajo resulte más sencillo y se ejecute correctamente, sin errores, en forma segura para las personas y animales y en el menor tiempo posible.

- Preparar las instalaciones de antemano: aceitar las trancas, limpiar de bosta el cajón de operaciones, manga y antecorral de ser necesario; barrer el espacio de mayor tránsito de personas, para que la circulación no se torne dificultosa; verificar el buen funcionamiento de las tranqueras y que no existan alambres cortados en alguno de los corrales que lastimen o permitan que se mezclen las tropas; controlar que el cepo o yugo funcione correctamente y no provoque el ahorcamiento de los animales; las tablas de la pasarela de la manga deben estar bien firmes, sin tuercas flojas o tablas quebradas que puedan provocar accidentes en aquellas personas encargadas de aplicar los productos.

- Programar las tareas para las horas de menos calor.

- Encerrar las tropas la noche anterior: para trabajar con la hacienda más tranquila y descansada.

- Trabajar con personal en número adecuado, descansados y sabiendo la función que debe cumplir cada uno, que se determina con la hacienda encerrada y antes de comenzar las tareas. Al respecto y dado que el trabajo de manga es rutinario y cansador, algunos capataces rotan a la gente de sus puestos, cada “tantos” animales, evitando así la distracción y el error de trabajo por aburrimiento (como puede pasar con el que maneja el yugo y se le “escapa” un animal). De este modo, todos se harán cargo durante el trabajo, de la función mas “esforzada” y también pasaran por la más “descansada”. Generalmente, los errores se suceden al comienzo (antes de “entrar en calor”) y al finalizar las tareas (por cansancio).

- No llevar perros a la manga, pues su presencia y los ladridos asustan a los animales y demoran el trabajo; además, pueden provocar heridas por el “garroneo” que luego deberán ser tratadas.

- Es importante contar los animales que se trabajaron, al terminar cada tropa.

- Debido a que la aplicación de cualquier fármaco puede en algún caso, provocar reacciones de hipersensibilidad o alergia, es conveniente al terminar las tareas observar durante un rato el comportamiento de los individuos, antes del arreo hacia el cuadro de destino. Los signos más comunes a tener en cuenta son: excitabilidad nerviosa, salivación excesiva, tos y estornudos, aumento de la frecuencia respiratoria (“agitado”), marcha tambaleante, entre otros.

- El regreso al potrero debe ser suave, teniendo en cuenta que alguien debe ir “punteando” para sujetar la hacienda que, por estar alivianada y hambrienta, intentará apurar el paso; los de “atrás” no deben esforzarse en el arreo pues pueden complicar la función del que “adelante”.

Los programas de sanidad apuntan a cubrir a la población tratada de las principales enfermedades que afectan la producción, teniendo presente que todos los sistemas se han intensificado y con ello aumentan las posibilidades de contagio entre animales. El concepto general es que debemos mantener una población protegida, aplicando un plan que requiera la menor cantidad de encierres posibles a lo largo del año.

En tiempos como los actuales en donde la eficiencia con la que se actúa, determina el resultado de lo que se hace, no debe pensarse que la protección de un rodeo es algo instantáneo. Debe trabajarse en forma sostenida en el tiempo, sobre todo en planteos mixtos, buscando con ello minimizar la repetición de tratamientos y la mortalidad.

La sanidad preventiva durante la recría es sin duda alguna, uno de los pilares de la producción de carne eficiente. En definitiva, prevenir, siempre es más económico que actuar después de que los problemas se presentan.

Notas técnicas relacionadas
Primer mes de servicio: ¿Y ahora?
Cría

Primer mes de servicio: ¿Y ahora?

La finalización del primer mes de servicio es un gran momento para revisar la planificación forrajera y reproductiva del rodeo para tomar decisiones y así mejorar la performance
Sanidad de fin de año
Cría

Sanidad de fin de año

Sobre el fin de año, y en conjunto con la vacunación de aftosa, es necesario incorporar al plan sanitario categorías más vulnerables como los terneros de parición 2012, a los fines de incrementar el % de destete

Cuidado con las venéreas
Sanidad

Cuidado con las venéreas

La tritrichomoniasis y campylobacteriosis son enfermedades de transmisión venérea que afectan la productividad de los rodeos disminuyendo su eficiencia reproductiva.

Suscríbase para recibir notificaciones importantes
AGRITOTAL desea enviar noticias de primerísima mano.
Para aceptar basta con hacer click en el botón "Permitir"