La avicultura venezolana se prepara para dar un nuevo salto productivo. El sector proyecta superar 1,5 millones de toneladas anuales de carne de pollo en los próximos tres años y avanzar hacia la exportación, una posibilidad que hasta hace poco estaba condicionada principalmente por la necesidad de recuperar y sostener el abastecimiento del mercado interno. La proyección fue planteada por el presidente de la Federación Nacional de Avicultura de Venezuela (Fenavi), Francisco Tagliapietra, quien señaló que la industria está trabajando en las adecuaciones necesarias para cumplir con los estándares internacionales de comercialización.
Según los datos publicados por Fenavi, la producción venezolana alcanzó alrededor de 800.000 toneladas de carne de pollo en 2025, con un crecimiento del 1% respecto del año anterior. La cifra representa un aumento significativo frente a las aproximadamente 670.000 toneladas producidas en 2024, cuando la actividad había registrado una expansión cercana al 16% interanual. Con la nueva meta de 1,5 millones de toneladas, el sector se propone prácticamente duplicar su producción actual en un período de tres años. Se trata de una proyección de la industria y no de un volumen garantizado, pero marca la magnitud de la expansión que busca alcanzar la cadena avícola venezolana.
Con la nueva meta de 1,5 millones de toneladas, el sector se propone prácticamente duplicar su producción actual en un período de tres años.
Del abastecimiento interno a la exportación
El crecimiento de la producción está acompañado por un cambio en la estrategia del sector. Mientras en los últimos años el principal objetivo fue recuperar el abastecimiento del mercado doméstico, ahora la industria busca generar capacidad suficiente para atender la demanda interna y, al mismo tiempo, disponer de excedentes exportables. Tagliapietra aseguró que el mercado venezolano se encuentra actualmente plenamente abastecido de productos avícolas y descartó la necesidad de importar productos terminados. Fenavi también señala que la cadena produce diariamente alrededor de 3,2 millones de kilos de pollo y huevos, que son distribuidos en distintas regiones del país. La mejora del abastecimiento interno abre, desde la perspectiva del sector, una nueva posibilidad: utilizar el crecimiento de la producción para buscar mercados externos.
El Caribe, entre los primeros destinos
Uno de los mercados que aparece en el radar de la industria son las islas ABC: Aruba, Bonaire y Curazao. Fenavi viene trabajando en estudios de mercado y en las condiciones necesarias para que empresas venezolanas puedan comenzar a colocar carne de pollo en esos destinos. La cercanía geográfica representa una ventaja, aunque existen desafíos importantes en materia logística y sanitaria. El transporte de carne aviar requiere mantener la cadena de frío durante todo el recorrido. Por eso, uno de los puntos que el sector analiza es la posibilidad de establecer una ruta marítima confiable que permita transportar productos refrigerados. Entre las alternativas estudiadas aparece incluso la utilización de buques tipo ferry capaces de trasladar simultáneamente la carga y los camiones destinados a la distribución. Empresas avícolas venezolanas también evalúan la posibilidad de instalar centros de distribución en las islas, con el objetivo de facilitar la llegada del producto y atender de manera directa la demanda de esos mercados.
La cercanía geográfica representa una ventaja, aunque existen desafíos importantes en materia logística y sanitaria.
Cambiar el packaging para competir afuera
Uno de los desafíos identificados por la industria está relacionado con algo tan concreto como el empaque del pollo. En los principales mercados internacionales, las cajas se clasifican de acuerdo con el peso y la cantidad de unidades, mientras que en Venezuela todavía se utilizan en buena medida sacos y cestas para la comercialización. La adaptación del packaging forma parte de las modificaciones que deberá realizar la cadena para cumplir con los requisitos de los potenciales compradores internacionales. El desafío exportador, por lo tanto, no pasa solamente por producir más. También implica adecuar los sistemas de procesamiento, presentación, almacenamiento, transporte refrigerado, trazabilidad y certificación sanitaria a las exigencias de los mercados de destino.
En los principales mercados internacionales, las cajas se clasifican de acuerdo con el peso y la cantidad de unidades, mientras que en Venezuela todavía se utilizan en buena medida sacos y cestas para la comercialización
Fenavi asegura que las plantas tienen capacidad
Desde la federación sostienen que las instalaciones venezolanas dedicadas a la producción de pollo cuentan con condiciones tecnológicas de primer nivel y son comparables con las existentes en Brasil, Estados Unidos y países europeos. El planteo apunta a mostrar que la capacidad industrial no sería el principal obstáculo para aumentar la producción y avanzar hacia la exportación. El sector también viene trabajando sobre la posibilidad de incrementar la capacidad instalada a medida que se consoliden nuevos mercados. Fenavi había señalado que la infraestructura existente permitiría alcanzar hasta 400.000 toneladas anuales destinadas a la exportación, una vez que se concreten las condiciones necesarias para acceder a los mercados externos.
La infraestructura existente permitiría alcanzar hasta 400.000 toneladas anuales destinadas a la exportación, una vez que se concreten las condiciones necesarias para acceder a los mercados externos.
El costo del alimento, una variable clave
La expansión de la avicultura venezolana también enfrenta desafíos vinculados con los costos de producción. Uno de los principales factores es el precio de las materias primas utilizadas en la elaboración del alimento balanceado. Según Tagliapietra, el maíz amarillo representa aproximadamente el 55% de la fórmula del alimento utilizado para pollos y gallinas. Esto hace que la evolución de los precios internacionales del maíz y de otros componentes, como la soja, tenga un impacto directo sobre la competitividad de la producción avícola. A esto se suman otros problemas estructurales mencionados por análisis sectoriales, como las dificultades en el suministro eléctrico, la carga tributaria y el acceso al crédito. La industria, sin embargo, viene mostrando señales de recuperación y proyecta continuar creciendo durante los próximos años.
Un cambio de escala para la avicultura venezolana
El salto desde unas 800.000 toneladas actuales hasta más de 1,5 millones implicaría prácticamente duplicar la producción nacional en un período relativamente corto. La meta refleja el cambio de escenario que busca consolidar la industria: pasar de una etapa centrada en recuperar el abastecimiento interno a otra en la que Venezuela pueda convertirse en un proveedor regional de carne aviar. Para lograrlo, la cadena deberá avanzar simultáneamente en varios frentes. Aumentar la producción será solo una parte del desafío. También será necesario garantizar competitividad en costos, cumplir con los requisitos sanitarios de los países compradores, mejorar el packaging, asegurar la cadena de frío, desarrollar una logística de exportación eficiente y construir canales comerciales estables. El Caribe aparece como un destino natural por su proximidad y demanda, pero el objetivo final es más amplio: generar las condiciones para que la industria avícola venezolana pueda participar de manera sostenida en el comercio internacional.
Por ahora, la estrategia tiene una hoja de ruta definida: aumentar la producción, mantener abastecido el mercado interno, adaptar la cadena a los estándares internacionales y comenzar a generar un volumen exportable.
