Brasil podría perder uno de sus mercados más importantes para la carne vacuna y aviar a partir del 3 de septiembre de 2026. Según un análisis de Rabobank, si el país no logra demostrar que cumple con las exigencias de la Unión Europea en materia de resistencia a los antimicrobianos, el bloque podría aplicar una prohibición total a las importaciones de carne vacuna y de pollo provenientes del gigante sudamericano. La eventual medida tendría consecuencias que irían mucho más allá del mercado europeo. Además de reducir la oferta de carne dentro de la UE y presionar al alza los precios, obligaría a Brasil a redirigir millones de toneladas de exportaciones hacia mercados internacionales donde la competencia ya es intensa.
Un proveedor clave para Europa
Brasil ocupa un lugar estratégico en el abastecimiento de proteínas animales del bloque europeo. Actualmente representa alrededor del 25% de las importaciones de carne vacuna y otro 25% de las compras de carne de pollo de la Unión Europea. Por ese motivo, Rabobank advierte que una interrupción del comercio tendría un impacto inmediato sobre la disponibilidad de producto. En carne vacuna, la mayor presión se sentiría en los cortes premium destinados al segmento gastronómico y de alto valor, mientras que en el mercado avícola la falta de oferta alcanzaría prácticamente a todas las categorías, con un fuerte efecto sobre el precio de la pechuga de pollo.
Europa buscaría nuevos proveedores
Frente a un eventual cierre del mercado brasileño, la Unión Europea tendría que recurrir a otros países exportadores para cubrir parte del faltante. En carne vacuna, los principales beneficiados serían Argentina, Uruguay y Australia, mientras que en el negocio avícola ganarían espacio Ucrania, Tailandia y China. Sin embargo, Rabobank considera poco probable que esos proveedores puedan reemplazar completamente el volumen que hoy abastece Brasil, por lo que la oferta seguiría siendo más ajustada y los precios permanecerían elevados.
En carne vacuna, los principales beneficiados serían Argentina, Uruguay y Australia, mientras que en el negocio avícola ganarían espacio Ucrania, Tailandia y China
Un desafío adicional para Brasil
La posible prohibición europea llegaría en un momento especialmente complejo para el sector exportador brasileño. El informe recuerda que durante el segundo semestre de 2026 Brasil también enfrentaría mayores dificultades para colocar carne en China debido a restricciones arancelarias previstas para ese mercado. La combinación de ambos factores aumentaría significativamente la presión sobre las exportaciones brasileñas, obligando al país a buscar nuevos destinos para una producción que tradicionalmente encontraba salida en dos de sus principales compradores.
Más competencia y menores precios
Ante ese escenario, Brasil intentaría incrementar sus ventas hacia el Reino Unido, México, Medio Oriente y diversos mercados asiáticos. No obstante, Rabobank anticipa que esa estrategia exigiría realizar importantes concesiones de precio para ganar participación en mercados donde ya existe una fuerte competencia internacional. El mayor desafío recaería sobre las exportaciones de pechuga de pollo y productos elaborados, segmentos que encuentran en Europa uno de sus principales destinos de alto valor agregado.
El mayor desafío recaería sobre las exportaciones de pechuga de pollo y productos elaborados, segmentos que encuentran en Europa uno de sus principales destinos de alto valor agregado.
Un cambio con impacto global
Más allá del resultado final de las negociaciones, el análisis pone de relieve cómo una decisión regulatoria de la Unión Europea puede alterar el equilibrio del comercio internacional de proteínas. Mientras Europa enfrentaría un escenario de menor oferta y precios más altos, países exportadores como Argentina, Uruguay y Australia podrían encontrar nuevas oportunidades comerciales. Al mismo tiempo, Brasil debería redefinir su estrategia exportadora en un contexto internacional cada vez más competitivo y con menor margen para sostener los precios.
