FAO

Precios récord y productores al límite: la brecha de valor del café y el cacao

Sequías, heladas y enfermedades impulsan una fuerte volatilidad en los precios internacionales, mientras los productores siguen recibiendo una mínima parte del valor generado por la cadena

15 Jul 2026

Los desayunos y meriendas de millones de personas en el mundo están cada vez más expuestos a los vaivenes del clima. Según un reciente informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), los precios mundiales del café y el cacao alcanzaron niveles excepcionales, mientras que el té experimentó fuertes oscilaciones. Detrás de esta inestabilidad no están la economía global ni los costos energéticos, sino los fenómenos climáticos y las enfermedades de los cultivos, que explican el 93% de las variaciones mensuales del café, el 89% del cacao y casi el 100% en el caso del té.

Un mercado concentrado y vulnerable

La gran debilidad de estos productos radica en que su producción se concentra en muy pocos actores geográficos. Casi la mitad del café mundial proviene de Brasil y Vietnam, mientras que más de dos tercios del cacao se cosecha en Costa de Marfil y Ghana; por su parte, China lidera la producción y el consumo global de té. Esta falta de diversificación provoca que cualquier helada, sequía o retraso logístico en estas regiones clave desate un efecto dominó inmediato en los mercados globales.

El caso del café ofrece uno de los ejemplos más claros: en febrero de 2025, el arábica y el robusta alcanzaron picos históricos de 9,05 y 5,81 dólares por kilogramo, respectivamente, presionados por el mal clima en Sudamérica y Asia.

En tanto, el cacao llegó a un récord de 10,7 dólares por kilogramo en enero de 2025 debido a sequías en África Occidental, para luego desplomarse un 44% en diciembre del mismo año tras la mejora de las lluvias y el despegue de la producción en Ecuador.

Los agricultores: el eslabón más débil de la cadena

Aunque las subidas de precio internacionales se trasladan en parte a los productores, especialmente en países latinoamericanos como Brasil, Colombia o Ecuador, y de manera mucho más lenta en Perú o Costa Rica, la distribución del valor final sigue siendo drásticamente desigual.

El informe de la FAO destaca que la mayor parte del valor del café se genera después de la exportación del grano verde (en el tostado, envasado y comercialización), por lo que las exportaciones representan menos del 10% de los ingresos del mercado minorista. En el sector del cacao la situación es aún más extrema: los agricultores perciben apenas un 11% del precio final, mientras que las marcas de consumo y distribuidoras de los países importadores logran retener hasta el 90% de las ganancias.

Esta disparidad también se siente en el bolsillo del consumidor mediante un fenómeno asimétrico: cuando el cacao sube, el chocolate en las góndolas europeas se encarece en menos de tres meses; pero cuando el insumo se abarata, las rebajas al consumidor son mínimas y duran muy poco.

El camino a seguir: retener valor en el origen

Para mitigar esta vulnerabilidad, la FAO insta a los países productores a invertir en cultivos más resistentes al cambio climático, sistemas de alerta temprana, infraestructura rural y un mejor acceso a créditos y seguros.

Asimismo, el organismo insiste en que la verdadera solución económica no es solo producir más, sino transformar el modelo de negocio: los países de origen deben dar el salto hacia el procesamiento local, el envasado y el desarrollo de marcas propias, con el fin de que conservar una mayor porción de los ingresos. 

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