¿Tienen las startups digitales la capacidad de transformar un negocio liderado desde hace décadas por las grandes corporaciones de maquinaria y agroinsumos? Un reciente estudio llevado adelante por investigadores de la Universidad Austral analizó en detalle el comportamiento de 114 empresas de agricultura digital que operan en el país y aporta una respuesta contundente: el futuro del sector no se está construyendo desde el reemplazo, sino desde la complementariedad y la articulación.
Optimizar en lugar de desplazar
El principal hallazgo de la investigación es que el 80% de las startups AgTech no busca sustituir los insumos, equipos o canales comerciales existentes. Por el contrario, desarrollan soluciones diseñadas para mejorar, integrar u optimizar los paquetes tecnológicos que los productores ya utilizan.
"Estas innovaciones no buscan desplazar de forma directa a las plataformas vigentes, sino agregar valor a través de soluciones que se complementan con las que ya brindan las grandes empresas en maquinaria, semillas y fitosanitarios", destaca el informe.
Entre las herramientas relevadas se encuentran plataformas de gestión, softwares de análisis de datos, sistemas de monitoreo, sensores y servicios digitales de apoyo a la toma de decisiones, entre otros.
Al no competir por el producto físico, como una bolsa de semilla o un tractor, estas tecnologías vuelven al paquete tradicional más preciso y eficiente. Así, logran que se optimice el uso de fitosanitarios o se detecten fallas de maquinaria en tiempo real.
El verdadero cuello de botella: la escala tiene dueños
El paper de la Universidad Austral obliga a encender las luces de alerta sobre un punto crítico al distinguir dos procesos de naturaleza muy diferente: innovar y escalar. En primer lugar, se encuentra el talento de generar soluciones innovadoras, detectar un problema en el lote y abrir nuevas posibilidades tecnológicas. Otra tarea, infinitamente más compleja para una startup, es comercializar, distribuir y masificar esa solución en un mercado donde los grandes jugadores ya son dueños de la infraestructura, las redes comerciales, la confianza de la marca y la llegada directa al productor.
De esta forma, el estudio ayuda a entender el valor real de las AgTech: su fuerte es la agilidad innovadora, la flexibilidad para explorar nuevas combinaciones tecnológicas y la capacidad de ampliar la frontera de soluciones disponibles. Sin embargo, los especialistas advierten que su supervivencia y crecimiento a largo plazo dependerán, en gran medida, de cómo logren insertarse en el ecosistema de las empresas ya consolidadas.
El laboratorio argentino
El caso de la Argentina es testigo a nivel global. El país cuenta con un ecosistema AgTech sumamente dinámico, respaldado por una gran capacidad emprendedora y una probada trayectoria en adopción tecnológica.
Aun con ese viento a favor, la investigación advierte que el potencial transformador de la tecnología no debe leerse de manera simplista: "No se trata solo de disrupción o reemplazo, sino de complementariedad, articulación y construcción de escala a partir de vínculos con actores ya establecidos".
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